En 1905, después de que el presidente Rafael Reyes cerró el Congreso, se creó una Asamblea Constituyente que amplió su período presidencial a diez años y promovió una reforma a sus anchas.
En 1952, el presidente Urdaneta, avalado por el titular Laureano Gómez, convocó a una Asamblea Constituyente que intentó convertir en traidores a todo comprometido en actividades subversivas contra el Estado y a quienes atentaran por escrito contra el prestigio de las autoridades. Antes de que fuera aprobada, Rojas Pinilla dio golpe de Estado.
Pero Rojas también apeló a un escenario de control: una Asamblea Constituyente que primero dispuso que gobernara hasta 1954, después amplió su período a 1958. Cuando la misma Asamblea se lo extendió hasta 1962, la reacción civil y política provocó su salida del poder.