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Un acuerdo esperado

Gobierno y Farc llegaron a un consenso sobre la solución al problema de las drogas ilícitas. Consejo Nacional de Paz será citado en la semana del 26 de mayo.

17 de mayo de 2014 - 12:05 a. m.
Las delegaciones del Gobierno y de las Farc, ayer en La Habana, durante el anuncio de un acuerdo sobre solución al problema de las drogas ilícitas.
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Un gran programa nacional de sustitución manual de cultivos y desarrollo alternativo, un enfoque de salud pública al problema del consumo de drogas y la intensificación de la lucha contra las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico y el lavado de activos, incluyendo el compromiso de las Farc de contribuir de manera efectiva con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas y a poner fin a cualquier relación con este fenómeno. Estos son, en resumen, los puntos fundamentales del acuerdo anunciado ayer en La Habana por las delegaciones del Gobierno y las Farc sobre el cuarto punto de la agenda de diálogos —el tercero en discusión— del “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”: solución al problema de las drogas ilícitas.

Un consenso que, según dijo el presidente Juan Manuel Santos en una alocución radio televisada al país, significa que ya se cruzó la línea media y que el proceso de paz adquirió a estas alturas una dinámica que debe conducirlo a la terminación de la guerra en Colombia. “Nos quedan dos temas grandes, como son el de las víctimas y el de las condiciones de terminación del conflicto armado, y estamos listos para avanzar en ellos. Esto es lo más lejos que jamás se haya llegado en el camino para terminar nuestra guerra, por eso quiero invitar a los colombianos a que mantengan la confianza en el proceso, en nuestro equipo negociador y en que seguiremos al pie de la letra lo que hemos dicho”, enfatizó el primer mandatario.

Santos además reveló que con el fin de garantizar la participación ciudadana en la refrendación de los acuerdos definitivos que alcancen con las Farc, convocará en la semana del 26 de mayo, luego de las elecciones, al Consejo Nacional de Paz. “Este es un proceso sin despeje de nuestro territorio y en el que hemos mantenido la ofensiva militar, porque el Estado no puede renunciar en ningún momento a defender la integridad de los colombianos. Y que quede claro: todo esto, cada uno de estos puntos, será refrendado por ustedes. La última palabra la tienen cada uno de ustedes, cada colombiano, porque esta paz no es de Juan Manuel Santos ni de mi gobierno, es de ustedes, por ustedes y para ustedes (…). Hoy tenemos razones para creer, hoy tenemos razones para ser más optimistas, hoy tenemos motivos para decir que la paz sí es posible”, concluyó.

Dentro de la premisa de que nada está acordado hasta que todo esté acordado, el acuerdo sobre solución al problema de las drogas ilícitas plantea inicialmente planes integrales de desarrollo con participación de las comunidades en el diseño, ejecución y evaluación de los programas de sustitución y recuperación ambiental de las áreas afectadas por dichos cultivos. En la declaración oficial se aclara que no se trata de tener solamente territorios sin coca, sino también dar garantías plenas a las comunidades para el ejercicio de sus derechos y libertades, y que el programa forma parte de la reforma rural integral, acordada en el primer punto del Acuerdo.

“El objetivo es más ambicioso: es trabajar con la gente, transformar el campo, abrir nuevas oportunidades para las comunidades y los territorios, y garantizar los derechos de esos colombianos rurales, no sólo de los cultivadores de coca. Es una apuesta por Colombia y no sólo por resolver un grave problema”, dijo Humberto de la Calle, jefe de la delegación de paz del Gobierno. Y aunque para el exvicepresidente es posible que el problema de las drogas ilícitas no desaparezca totalmente de Colombia con el fin del conflicto, sin este atravesado en el camino será mucho más fácil poner en marcha programas que transformen los territorios, resuelvan los problemas de los campesinos y concentrar esfuerzos en atacar las estructuras del crimen organizado, “que es lo que va a quedar luego de la firma del acuerdo final”.

El anuncio del acuerdo sobre este punto de la agenda de diálogos se dio pocas horas después de que el grupo guerrillero diera a conocer la decisión —en unión con el Ejército de Liberación Nacional (Eln)— de ordenar a todas sus unidades en el país cesar cualquier acción militar ofensiva contra las Fuerzas Armadas o la infraestructura económica a partir del próximo martes 20 de mayo y hasta el miércoles 28, con ocasión del proceso electoral presidencial. Y también en medio de la indignación del país por cuenta del atentado en Tumaco (Nariño) en el que murieron dos niños, de 13 y 14 años de edad, después de lanzar una granada contra un grupo de policías, acción atribuida a las Farc.

Y como era de esperarse, las reacciones políticas a las noticias de acuerdo y cese al fuego no se hicieron esperar. En el uribismo no tardaron en calificar los anuncios como una “jugada” para darle “oxígeno” a la alicaída campaña del presidente candidato, Juan Manuel Santos. “Lo que quieren es darle una manito”, dijo Francisco Santos, jefe de debate del Centro Democrático en Bogotá. Ataques que tuvieron su correspondiente respuesta del santsimo. “Duele mucho que existan colombianos y dirigentes que se enfurezcan porque crezcan las posibilidades de que el país acabe con el conflicto”, ripostó el senador Juan Fernando Cristo, presidente del Congreso.

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