Llegó el momento de hablar de votos. Esa es la frase que más suena hoy en los diferentes partidos cuando se acercan las elecciones al Congreso de la República, y en esta ocasión existe una particular preocupación en los partidos minoritarios y sectores disidentes que ven como una amenaza el aumento del umbral, contemplado en la Reforma Política de 2011, el cual los obliga a alcanzar cerca de 450 votos para mantener la personería jurídica y la representación en el Legislativo. Y es frente a este panorama que ha venido tomando fuerza una eventual alianza entre el Partido Verde y los llamados Progresistas, es decir, los disidentes del Polo Democrático.
Una “alianza natural”, según le dijeron dirigentes de las dos partes a El Espectador. De hecho, en el cierre de la pasada legislatura la concordancia temática en asuntos como la reforma al fuero penal militar, la reforma a la salud y la regla fiscal fue evidente. Además, tanto entre los verdes como en el progresismo reconocen que la cuestión es de supervivencia, por lo que desde hace algunas semanas se han llevado a cabo diálogos exploratorios en la búsqueda de un posible acuerdo. Sin embargo, la premisa es manejarlo con bajo perfil para no echar a perder los avances.
Pero así como hay factores de unidad, también existen temas que generan susceptibilidades. En el Partido Verde hay un sector que no está de acuerdo con la forma de mandato de Gustavo Petro en Bogotá, que es la misma vertiente que apoyó a Enrique Peñalosa a la Alcaldía y la que considera al expresidente Álvaro Uribe como un elemento importante en la política nacional. Planteamientos que no coinciden con los del progresismo, cuyo jefe natural es precisamente el alcalde Petro, uno de los principales detractores de Uribe y quien tiene una pelea casada con Peñalosa.
“Es el momento de hablar del futuro, de qué alianzas son posibles, de cuáles son los temas del debate electoral y de mi decisión de pasar al Senado. Por eso doy un paso al costado y considero que lo más conveniente es que un hombre como Alonso Salazar llegue a dirigir a los verdes”, dice Alfonso Prada, presidente del Partido Verde. Según él, su concepción de ciudad para Bogotá es muy diferente a la que plantea Petro, aunque por ello no se debe descartar la posibilidad de una alianza con los Progresistas. Además reconoció que la muerte de la senadora Gilma Jiménez “es un golpe devastador en materia electoral”.
Desde el lado del progresismo, el senador Luis Carlos Avellaneda reconoce que la alianza “es un tema en el que se ha venido trabajando, se ha venido avanzando bastante bien y veremos en qué tendrán que ceder ellos o ceder nosotros. Es el mismo tema de la alianza de centro-izquierda de la que hemos venido hablando”. Por su parte, el vocero del movimiento, Antonio Navarro, asegura que “estamos hablando desde comienzos de este año, pero todo tiene su proceso, sus momentos y su evolución natural”. Eso sí, ninguno se atrevió a dar detalles de las negociaciones.
Lo que se dice es que la llegada de Salazar a la presidencia de los verdes sería la “firma” que le falta a los dos partidos para sellar un acuerdo. En todas las vertientes de esa colectividad lo ven como un factor de unidad entre los sectores mockusianos, fajardistas, luchistas y peñalosistas, principales mentores del Partido Verde. Además, en el progresismo lo reconocen como un dirigente conciliador y con liderazgo para cerrar un acuerdo político.
Lo claro es que en los votos está la nuez del problema. El progresismo necesita un partido por el cual inscribirse y los verdes necesitan mantener su umbral. Pero por ahora no hay una norma que permita este tipo de coalición. Para eso, el senador Avellaneda ya tiene listo un proyecto de ley —que está en manos del ministro de Interior, Fernando Carrillo—, el cual plantea la posibilidad de establecer coaliciones “de las que podrán hacer parte aquellos que ocupen cargos en corporaciones públicas, que hayan sido excluidos de sus partidos o movimientos o que se hubieren declarado como disidentes”.
Aunque ha asumido un compromiso con las minorías políticas, Carrillo señala que una sentencia de la Corte Constitucional le impide al Congreso abordar temas electorales con los que se puedan ver beneficiados. Por eso, recientemente sostuvo un encuentro con la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Nora Tapias, para buscar salidas que no impliquen tramitar leyes. La idea es que se implemente la Ley 1475 (Reforma Política), que permitió la postulación de candidatos por coalición a cargos uninominales, para cuerpos colegiados como Congreso, asambleas y concejos.
La herramienta para la alianza se está buscando. El escenario para un acuerdo entre verdes y Progresistas es cada vez más claro. Por ahora, los dirigentes están buscando caminos ciertos con la prudencia que, señalan, “es necesaria para lograr un acuerdo de centro-izquierda que ha fluido casi de forma natural”. No obstante queda una duda: ¿se mantendrán en la Unidad Nacional?
@felipeprensa