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Una mirada a la educación

Ocho años después de lanzar su “Revolución educativa” resulta interesante releer las promesas que hizo el entonces candidato y hoy presidente Álvaro Uribe.

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Además de un “avance hacia la cobertura universal, la buena calidad y el acceso democrático”, Uribe aseguró que cambiaría el servicio militar obligatorio por el servicio docente obligatorio, que se crearía la Universidad Nacional del Caribe, que todos los bachilleres aprenderían un oficio y se comprometió a financiar la “revolución” con mínimo el 50% de las regalías.

Dejando de lado los asuntos menores, el proyecto “Educación, Compromiso de Todos”, financiado por las fundaciones Corona, Restrepo Barco y Saldarriaga Concha, así como la U. de los Andes y del Norte, realizó una evaluación a la educación entre 2002 y 2009.

En el informe se reconocen como logros del Gobierno el haber llevado a cabo la reorganización del sistema, dictada por la Ley 715 de 2001, lo que ha permitido aumentar la eficacia de recursos y los sistemas de información. También se plantea un avance importante en cobertura: 64% en grado cero, 90% en primaria, 69% en secundaria y 39% en media.

Como lo reconoció Gabriel Torres, coordinador del proyecto, se puede afirmar que “ha habido una gran voluntad de trabajo, pero no necesariamente se ha puesto énfasis en las acciones que permitan una transformación real del sector”.

Torres se refiere a la deuda en calidad de la educación reflejada en los regulares resultados de los estudiantes colombianos en pruebas internacionales, la superioridad de la educación privada frente a la educación pública y algunos retrocesos en la oferta educativa rural, que por mucho tiempo fue reconocida como una de las mejores de Latinoamérica.

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