“Evidentemente la crudeza, la dureza del lenguaje se ha ido acentuando en las últimas décadas como fenómeno latinoamericano en general… El lenguaje puede ser enérgico, se puede defender con firmeza una u otra posición, pero no debe ser insultante, abusivo, denigrante”, dijo el viernes el presidente de la Conferencia Episcopal de Ecuador, monseñor Antonio Arregui Yarza, al término de una reunión con sus pares de Venezuela, monseñor Ubaldo Ramón Santana, y de Colombia, monseñor Rubén Salazar.
En Bogotá, los representantes de la Iglesia en los tres países redactaron un documento velando por el restablecimiento de las relaciones que será enviado a sus respectivos gobernantes. Sin embargo, monseñor Arregui no se atrevió a hablar de una mediación religiosa porque piensa que “hoy día la tendencia de los políticos en general es la de utilizarnos como Iglesia para hacernos un poco a su lado y tratar de sacar alguna ventaja”.
Y sobre el tema que reunió a los jefes de Estado en Unasur —el acuerdo militar de Colombia con Estados Unidos—, el representante ecuatoriano dijo que “no hay duda de que cada país necesita una fuerza que garantice su orden interno y su situación internacional. La mesura con que se combinan todos los elementos es manifestación de sabiduría, pero no es nuestra competencia juzgar”.
Monseñor Rubén Salazar aprovechó para enviar un mensaje al pueblo colombiano a propósito del referendo reeleccionista: “Que respondan después de un análisis concienzudo y razonado sobre lo que verdaderamente van a votar. El problema que podemos tener en el país es que se manipule la opinión de la gente. La Corte Constitucional va a hacer un pronunciamiento que respete profundamente el Estado de Derecho”.