El presidente Álvaro Uribe aseguró que no frustrará las aspiraciones de algunos de sus compañeros para sucederle en la primera magistratura de Colombia, aunque no descartó de tajo que buscaría un tercer mandato.
“Insisto ante mis compatriotas en la necesidad de no dejarnos llevar solamente por el debate alrededor de las personas”, dijo el mandatario este miércoles en una entrevista con la Agencia AP en la Casa de Nariño al ser consultado sobre si buscaría o no un tercer mandato en los comicios de mayo del 2010. “Hay unos compañeros que están haciendo y van a hacer un gran esfuerzo para obtener el favor del pueblo, llegar a la Presidencia… no seré yo la persona que les frustre esos esfuerzos”, aseguró.
El mandatario, quien ya ganó un segundo mandato en las elecciones del 2006, ha mantenido el misterio sobre si buscará otro gobierno, situación frente a la cual necesita una reforma constitucional porque la actual Carta Magna sólo permite una reelección. Un proyecto de ley al respecto ya recibió una primera aprobación legislativa y precisa de al menos otros dos debates y votaciones a partir del 16 de marzo, cuando el Congreso reanuda sus sesiones.
A lo largo de 40 minutos, Uribe desplegó buen humor y se excusó de responder algunas preguntas, alegando que eran temas que requerían mucha “prudencia” como en el caso de las relaciones con Venezuela y Ecuador. Sin embargo, opinó que ve “positivamente” la situación de México porque ya había “explotado el tumor” del narcotráfico y que la violencia actual era producto del combate de las autoridades a ese “tumor”.
El mandatario echó mano de respuestas tangenciales esquivando temas espinosos como el supuesto espionaje desde el DAS a magistrados, reporteros, políticos de la oposición e incluso del propio Gobierno, o de asuntos como una eventual instalación en Colombia de una base militar estadounidense.
El Presidente también dijo que sabe que hay “amenazas” de grupos opositores que tienen un “corazoncito” de simpatías por las Farc y que buscarían llevarlo en el futuro ante la Justicia Penal Internacional por presuntas violaciones a los derechos humanos. “Amenazan mucho”, respondió. “Amenazan mucho porque hay unas personas aquí y en el exterior que tienen un corazoncito con las Farc, pero no lo confiesan porque les da miedo que queden desacreditadas al confesar su corazoncito de Farc”.
Entonces, esas personas, a las que no identificó, “para defender a las Farc no se atreven a defenderla expresamente sino que maltratan al Gobierno y al Presidente diciendo que el Gobierno es paramilitar, que el Presidente es violador de derechos humanos, que al Presidente hay que llevarlo a la Corte Penal Internacional”.
Sentado en una butaca en el llamado “Salón Amarillo” de la Casa de Nariño, Uribe, de 56 años de edad, fue consultado sobre si temía ser enjuiciado por la Corte Penal Internacional una vez que concluya su gobierno, en agosto del 2010. Y como desestimando el tema, dijo que no tenía nada más que agregar al asunto cuando fue consultado si se imaginaba corriendo la misma suerte que el ex presidente de Perú Alberto Fujimori, sometido a la justicia en su país por homicidio y secuestro en dos matanzas durante su gobierno y en las que murieron 25 personas.
Un sondeo de la encuestadora privada Gallup, conocido la semana pasada, indicó que el Presidente tiene una popularidad de 69%, por primera vez en seis años de gobierno por debajo de su nivel promedio de 70%. La encuesta, realizada en febrero a 1.000 personas en cuatro grandes ciudades del país, tuvo un margen de error de 3%.