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Valle del Cauca, un hervidero político

Elecciones atípicas en enero para elegir nuevo gobernador se convirtieron en duro pulso por el poder.

03 de diciembre de 2010 - 06:28 p. m.
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Manipulaciones, negociaciones políticas y burocráticas por debajo de la mesa, violación de estatutos partidistas, contratistas al acecho y la disyuntiva de escoger entre dos caminos: el de prolongar la crisis administrativa, ética y fiscal que se arrastra desde hace varios años, o el de la restauración institucional. Ese es el panorama que se vive hoy en el Valle del Cauca de cara  a las elecciones atípicas que se llevarán a cabo el próximo 23 de enero para elegir gobernador, que deberá terminar el período que debió dejar acéfalo Juan Carlos Abadía, destituido por la Procuraduría.

Quien gane estará en el cargo tan sólo 11 meses. Sin embargo, todos saben que se trata del primer paso en esa lucha de poderes que hoy se protagoniza en el Valle del Cauca y que el telón de fondo son las elecciones de octubre, en las cuales se escogerán alcaldes, concejos municipales, Asamblea y el nuevo mandatario departamental. Y es en ese juego en el que se buscan apoyos con una premisa clara: “Nada se puede dar gratis”. Por eso, bien se puede decir que las elecciones atípicas en el Valle son el laboratorio de prueba para lo que vendrá electoralmente el próximo año en todo el país.

Por ahora, lo que se ve es un fuerte pulso entre tres de los partidos de la denominada unidad nacional: los partidos Liberal y Conservador de un lado, y el Partido de la U en alianza con el PIN, del otro. Mientras tanto, los demás tratan de acomodarse donde más les convenga: Cambio Radical, los verdes y el Polo Democrático. Dos nombres están ya en la baraja: Jorge Homero Giraldo, ex representante a la Cámara de línea liberal, y Víctor Julio González, ex gerente de la Sociedad Portuaria de Buenaventura y ficha del PIN, aunque su inscripción se anuncie por firmas.

El Partido Verde, por su parte, se encuentra en proceso de definir mediante encuesta de entre cinco precandidatos: Judith Segura, líder política y social de Buenaventura; Julián Henao, ex secretario departamental; Martín Alonso Alvarado, ex viceministro de Trabajo y ex alcalde de Palmira; Rubén Olarte, ex diputado y ex director de Estupefaciente, y Michel Maya, ex candidato al Senado en marzo pasado.

Pero más allá de las postulaciones, los comicios para elegir nuevo gobernador en el Valle se han convertido en un ir y venir de rumores, aunque nadie reconoce nada. Se dice, por ejemplo, que la senadora de la U Dilian Francisca Toro le dio su respaldo a González con la condición de que en octubre el PIN apoye a los que serán sus candidatos a las alcaldías de Cali, Clara Luz Roldán, y Palmira, José Ritter López. O que la aspiración del ex gerente de la Sociedad Portuaria de Buenaventura busca abrirle camino a la candidatura en 2011 de Álex Pascual Loango, de quien se dice es muy cercano al ex senador Juan Carlos Martínez, detenido actualmente por parapolítica.

Y si en la U y el PIN llueve, en el otro lado no escampa. La alianza entre liberales y conservadores en torno a Giraldo ha tenido sus reparos. El representante azul Heriberto Sanabria ha dicho que la decisión de apoyar dicha candidatura es “antiestatutaria” y viola los reglamentos del partido. Sanabria y el senador Germán Villegas, también conservador, son partidarios de respaldar a Víctor Julio González porque “no representa ningún partido político” y porque “ya hay un consenso entre los diputados de la colectividad”. Pero aquí también rumoran que el apoyo va atado al respaldo en octubre —tanto del PIN como de la U— para la candidatura de Milton Castrillón a la Alcaldía de Cali, hombre cercano a Villegas.

Paralelo a lo político, existen también otros asuntos de peso a tener en cuenta. En los 11 meses que estará el nuevo gobernador  se deberá definir las vigencias futuras en medio de una crítica situación financiera (el actual déficit es cercano a los $200 mil millones y se afrontan pleitos judiciales que pueden costar $700 mil millones), se definirá también un nuevo contratista del chance, de cuya gestión y regulación depende que los recursos destinados a la salud lleguen completos a un sector con déficit de $150 mil millones, y se designará la nueva junta directiva de la Empresa de Licores. Con todo este coctel, el Valle es hoy un hervidero y toma auge una práctica que el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal definió con una palabra: “Vallecaucanibalismo”.

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