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Zuluaga le madrugó a la segunda vuelta

Reveló que el mismo domingo conversó con Marta Lucía Ramírez, candidata conservadora, a quien invitó a unir esfuerzos electorales.

26 de mayo de 2014 - 10:40 p. m.
El candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático, en la rueda de prensa ayer en la mañana, en su sede de campaña. / EFE
Foto: EFE - Leonardo Muñoz
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Paz y alianzas. Son los dos ejes fundamentales por los que ya comienza a caminar la campaña presidencial hacia la segunda vuelta electoral del próximo 15 de junio. Y así comenzó a verse desde ayer bien temprano en las toldas del ganador del primer round, Óscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático, quien madrugó a ponerse al frente de su propia candidatura y en rueda de prensa, más que dar el parte de victoria, lo que hizo fue fijar posiciones sobre el proceso de negociación que se adelanta con las Farc en La Habana y a ‘coquetearle’ a quien puede ser su aliado para la victoria definitiva: el Partido Conservador.

De entrada, queda claro que frente al discurso de que ahora los colombianos tendremos que escoger entre quienes no quieren la paz y los que están dispuestos a buscarla, como lo planteó el presidente-candidato Juan Manuel Santos, Zuluaga apuesta por reforzar su mensaje de paz, pero sin impunidad, estableciendo de paso una serie de condiciones a la guerrilla para seguir negociando: “Si soy elegido, decretaré el 7 de agosto una suspensión provisional de los diálogos de La Habana para exigirles a las Farc que si quieren continuar en la búsqueda de una paz negociada tienen que decretar un cese de toda acción criminal permanente y verificable contra los colombianos”, dijo.

Una postura que si bien marca distancia de la propuesta de paz de Santos, de todas maneras deja una puerta abierta. Y es que según el candidato uribista, sólo de esa manera se podría generar credibilidad en unas conversaciones que en la actualidad se han desarrollado con una guerrilla que “sigue reclutando niños, asesinando campesinos con minas antipersonales, asesinando a sangre fría a soldados y policías, atentando contra la infraestructura del país y extorsionando a ganaderos y agricultores”.

Eso sí, la paz que plantea Óscar Iván Zuluaga no implica, de ninguna manera, un cese bilateral del fuego, pues las Fuerzas Armadas están para defender al pueblo, pero sí cárcel para los comandantes de las Farc inmersos en crímenes atroces y delitos de lesa humanidad. La primera, una condición que ya ha establecido el actual gobierno, y la segunda, un asunto que aún está por verse, pues los lineamientos finales de las leyes de justicia transicional que aplicarán en caso de llegarse a un acuerdo en La Habana aún no están definidos. Precisamente dos temas claves en la discusión del cuarto y quinto puntos de la agenda de diálogos: el fin del conflicto y las víctimas.

La propuesta de Zuluaga es concreta: seis años de cárcel para los comandantes guerrilleros y todos aquellos mandos medios que hayan ordenado o cometido masacres. “En aras de la paz, estoy de acuerdo con la reducción de penas. Cabecillas de las Farc que han cometido crímenes atroces y delitos de lesa humanidad, que tendrían que pagar por lo menos 50 años de prisión, estoy dispuesto a que haya una reducción de penas y que sean seis. Pero tienen que ir a la cárcel, tienen que pagar por el daño que le han hecho a la sociedad”. El tratamiento diferente sería para los guerrilleros rasos, aquellos que simplemente han portado un uniforme o un arma.

Puestos los puntos sobre las íes por parte del uribismo, hay quienes creen que las condiciones fijadas no son más que un pretexto para romper las actuales negociaciones y recrudecer la guerra. Por ejemplo, en diálogo con Blu Radio, Ariel Ávila, analista de la Fundación Paz y Democracia, señaló que dichos requisitos que piden no son siquiera aceptables por la subversión: “Si Zuluaga es presidente, el proceso de paz se rompe totalmente. Si a usted lo atacan, usted se tiene que defender. Es decir, así las Farc digan no más acciones armadas, seguirán los enfrentamientos”.

En cuanto a las alianzas de cara a la segunda vuelta, el Centro Democrático sí que la tiene clara: atraer a la base del Partido Conservador, que el pasado domingo, con Marta Lucía Ramírez, demostró una poderosa fuerza capaz de inclinar la balanza. “Tengo una relación muy estrecha con ella, desde que estaba en el Ministerio de Comercio Exterior con Andrés Pastrana. Me siento muy identificado con sus propuestas y tengo una gran ilusión de que me acompañe para poder avanzar y armar un equipo de trabajo que permita unir esfuerzos para lograr el resultado de la Presidencia el próximo 15 de junio”, manifestó Zuluaga, quien reconoció que el mismo domingo habló con la candidata azul, aunque no mencionó que se haya llegado a algún acuerdo programático.

Lo cierto es que estos 20 días que quedan de campaña serán a fondo. Y por lo visto, Óscar Iván Zuluaga y el Centro Democrático, fiel al estilo de Álvaro Uribe, tratarán de reforzar los mensajes de rechazo a las Farc y paz sin impunidad, además del “diálogo permanente con la ciudadanía”, los cuales —al fin y al cabo— fueron la base de su triunfo en primera vuelta. Claro, las alianzas no están de más y como lo dijo un uribista ‘purasangre’, el pacto “hay es que hacerlo con las bases, esas que le demostraron a la enmermelada bancada conservadora en el Congreso que la voz del pueblo es la voz de Dios”.

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