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¿Adiós al debate ético por las células madre?

Ya se realizó el primer trasplante de células iPS.

14 de septiembre de 2014 - 07:56 p. m.
Las células iPS pueden transformarse en cualquier célula del cuerpo. / 123rf
Foto: dpa Picture-Alliance/AFP - Mpi Münster
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Este viernes, en Japón, un grupo de científicos dio un salto significativo en la investigación con células madre: logró implantar por primera vez células madre pluripotentes inducidas (iPS), convertidas en retinas, a una mujer de 70 años que padecía degeneración macular en el ojo, una de las principales causas de ceguera en el mundo.

Esta tecnología, que le mereció el Premio Nobel de Medicina en 2012 a Shinya Yamanaka, permite que las células provenientes de la piel de una paciente se transformen en cualquiera de los tejidos del cuerpo. De ese modo se eliminan de un tajo los reparos éticos de la investigación con células madre, que hasta el momento implicaban la destrucción de un embrión.

El ensayo clínico fue llevado a cabo por un equipo del Centro de Biología del Desarrollo Riken, en Kobe (Japón), dirigido por la oftalmóloga Masayo Takahashi. El grupo se encargó de rebobinar las células de la piel hasta llevarlas a su estado primigenio, en el cual son capaces de convertirse en cualquier tipo de célula.

El procedimiento hace parte de un experimento que se lleva a cabo con media docena de pacientes, pero el objetivo en sí no es la curación. De hecho, los investigadores no esperan que tengan una gran mejoría en su capacidad de ver. El propósito es demostrar que la implantación de células iPS puede acabar con el debate ético que han suscitado este tipo de estudios y verificar su seguridad. Algunos críticos, sin embargo, sugieren que puede derivar en cáncer o causar otros efectos no deseados.

“Pese a la intensa investigación preclínica desarrollada en animales, no puede descartarse el riesgo de formación de tumores provocados por las células trasplantadas, porque tienen memoria de su origen”, aseguraron los científicos japoneses.

Aunque los pacientes estarán en observación durante cuatro años, dentro de doce meses se podrá conocer un informe preliminar. De salir positivo, dará luz verde para que se dé inicio a ensayos similares.

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