La última quema registrada este año se presentó hace casi dos meses, el 2 de septiembre. Como es constumbre, el Vía Parque Isla de Salamanca, área protegida que va desde Barranquilla hasta Santa Marta, paralelo a la Troncal del Caribe, se incendió. Estos incidentes, habituales desde hace una década y cada vez más frecuentes, llenan de humo el cielo de Barranquilla impactando no solo la biodiversidad de este Parque Nacional Natural sino la salud de los pobladores que habitan a su alrededor, en especial a los más vulnerables, los niños. Eso fue lo que impulsó al Grupo de Litigio e Interés Público de la Universidad Norte a interponer a principio de este año una tutela, la cual acaba de ser admitida. (Lea: Vuelven las quemas del Vía Parque Isla Salamanca y Barranquilla se llena de humo)
Este documento, difundido la semana pasada por la institución universitaria, fue presentado ante el Tribunal Superior del Atlántico, Sala Unitaria Civil-Familia. Su reclamo es que se «garantice el derecho a la salud y a la vida digna de los niños y las niñas del Distrito, amenazados como consecuencia de las quemas indiscriminadas en la Vía Parque Isla de Salamanca». Así se lee en el comunicado de prensa difundido.
Los accionantes de la Uninorte fueron claros en involucrar al Ministerio de Ambiente, Parques Nacionales Naturales, Procuraduría, Fiscalía y a las autoridades ambientales del territorio. La tutela, que acaba de ser admitida por el Despacho del H. Magistrado Abdón Sierra Gutiérrez, le pide a estos entes formular un plan para controlar los incendios indiscriminados de esta área protegida de más de 56 mil hectáreas.
Su preocupación radica en las consecuencias de estas quemas, ya que desde 2013 hasta la actualidad se reportan un total de 79 incendios forestales en la Isla Salamanca de acuerdo con Parques Nacionales. El problema es que estos eventos, debido a la ubicación geográfica del parque, generan «una espesa humareda y cenizas que cubren y caen en el sector norte del distrito de Barranquilla». Material particulado (MP25 – MP10), monóxido de carbono (CO), entre otros contaminantes son expulsados a la atmósfera, disminuyendo la calidad del aire de la ciudad.