Los anticonceptivos se colaron en la campaña presidencial de los Estados Unidos. Algo embarazoso para el Partido Republicano, cuyos precandidatos presidenciales se han mostrado en contra del aborto, los gays y la planificación familiar. Y un poco menos complicado para el presidente Barack Obama, que tratando de sacar el tema del debate religioso, anunció una política de igualdad de acceso a la atención sanitaria preventiva, específicamente al control de la natalidad.
La tormenta por la anticoncepción comenzó hace unos días cuando el popular conductor conservador Rush Limbaugh insultó al aire a Sandra Fluke, una universitaria defensora del derecho a la anticoncepción. Este hombre, una institución en Estados Unidos desde hace más de dos décadas, es un polémico conductor radial conservador, escuchado cada día por más de 15 millones de personas. Su programa, «The Rush Limbaugh Show», es el talk show de mayor audiencia en la radio nacional, y es retransmitido en más de 600 emisoras de costa a costa del país.
Después de que Fluke, estudiante de leyes de la Universidad de Georgetown, defendió ante el Congreso una disposición del gobierno de Obama en favor de la devolución de los gastos de la planificación, Limbaugh la invitó a su programa y la llamó “puta” y “prostituta” por su posición frente a ese tema. “Ella quiere que se le pague por tener relaciones sexuales», dijo indignado Limbaugh, de 61 años, durante su emisión del 29 de febrero.
Lo que Fluke dijo ante los congresistas fue que las empresas que ofrecen seguro médico a sus empleados, incluida la Iglesia Católica considerada como empleadora, deban incluir la cobertura de los anticonceptivos, como estipula la reforma sanitaria promovida por la Casa Blanca. “Si vamos a tener que pagarlo, entonces queremos algo a cambio, señorita Fluke”, dijo Limbaugh en su programa de radio a principios de esta semana. «Y eso podrían ser sus vídeos sexuales para que podamos ver lo que estamos consiguiendo con nuestro dinero», añadió el locutor.
La tormenta no se demoró. El primero en salir en defensa de la estudiante fue el propio Obama, quien la llamó por teléfono y le mostró su apoyo, luego de los insultos que le lanzó Limbaugh. “El presidente llamó a la estudiante porque quería ofrecerle su apoyo”, aseguró Jay Carney en su rueda de prensa diaria. Obama “le expresó su decepción porque ella haya sido objeto de ataques personales inadecuados y le agradeció por haber ejercido su derecho como ciudadana a expresarse sobre un tema de política pública”, añadió Carney.
La estudiante de Derecho dijo estar «asombrada» por estos comentarios durante una entrevista en la cadena MSNBC y agregó que los insultos de Limbaugh eran «totalmente inapropiados» y «fuera de los límites del discurso civilizado».
La polémica sobre la cobertura médica de los anticonceptivos salió a la palestra después de que el presidente estadounidense impulsara una nueva ley sanitaria que en su primera versión obligaba a las instituciones católicas a ofrecer métodos anticonceptivos a sus empleadas. Ante las protestas de los sectores conservadores, Obama modificó el texto de manera que esas instituciones católicas podrán alegar «objeciones religiosas». La norma entrará en vigor en 2013 y obliga a hospitales, colegios y entidades sociales a ofrecer un plan de salud a sus empleados que contemple la planificación familiar y, en concreto, métodos para el control de la natalidad.
Pero, en pleno año electoral, el asunto no ha dejado de hacer olas. El tema generó comentarios más allá de los demócratas, para los que cualquier controversia sobre la contracepción es pan bendito. Los republicanos, en cambio, se han mostrado cautos, preocupados por no ganarse la enemistad de un electorado conservador que escucha religiosamente el programa de Limbaugh y sus diatribas contra los demócratas. En Twitter y en el resto de las redes sociales el tema causó gran impacto, con llamados a los anunciantes de boicotear la emisión y peticiones para denunciar una «guerra contra las mujeres». Algunos músicos, como Peter Gabriel, solicitaron que sus canciones no vuelven a sonar en el programa radial.
Limbaugh no suele disculparse. Pero lo hizo, primero el sábado en su página de internet y de nuevo esta semana durante su programa. «Esas dos palabras fueron inadecuadas. Estuvieron fuera de lugar… De nuevo pido disculpas a la señora Fluke por usar esas dos palabras para describirla», dijo a los oyentes. Pero Fluke, de 30 años, dijo en la cadena ABC que los comentarios de Limbaugh no cambian nada, «especialmente cuando esa declaración se emite cuando él está bajo fuertes presiones de sus patrocinadores”.
Desde el comienzo de la polémica, más de 30 patrocinadores, entre ellos AOL, se desvincularon del programa. Dos radios en Hawai y en Massachusetts (noreste) comunicaron que no van a difundir más la emisión, por considerar que «había sobrepasado los límites de la decencia». «Todo va bien», expresó el miércoles Limbaugh, afirmando que su show, que difunde 18 minutos de publicidad por hora, tenía «quizá 18.000 anunciantes».
En rueda de prensa el martes, entre dos preguntas sobre Irán, Obama fue interrogado sobre la sinceridad de las disculpas de Limbaugh. «No sé qué es lo que tiene dentro del corazón, por lo tanto no voy a hacer un comentario sobre la sinceridad de sus disculpas», declaró el presidente. Pero, añadió, «las palabras mencionadas no tienen lugar en un discurso público». Limbaugh, que dice de forma casi cotidiana improperios contra Obama, uno de sus blancos favoritos, denunció inmediatamente su «hipocresía». “Todo el mundo sabe lo que tengo dentro del corazón”, dijo, rechazando las críticas.