Un estudio publicado el 20 de marzo en la revista PLOS Biology, realizado por médicos de la Universidad de Cornell muestra que la inflamación, impulsada por la obesidad, en realidad reduce la cantidad de papilas gustativas en las lenguas de los ratones que usaron para el experimento.
Según la explicación del portal Science Daily, una papila gustativa se compone de aproximadamente 50 a 100 células de tres tipos principales, cada una con diferentes roles en la detección de los cinco sabores principales (sal, dulce, amargo, ácido y umami). Las células encargadas del sabor tienen una vida útil promedio de solo 10 días. Por eso, para saber entender cuáles eran los cambios en las papilas gustativas en sujetos obesos, los científicos alimentaron a los ratones con una dieta normal, y a otros con una dieta grasa. A las tres semanas, los ratones alimentados con grasa pesaban tres veces más.
Pero sorprendentemente, los ratones obesos tenían un 25% menos de papilas gustativas que los ratones delgados, sin cambios en el tamaño promedio o la distribución de los tres tipos de células dentro de sus papilas gustativas.
La renovación de las células de las papilas gustativa normalmente surge de una combinación equilibrada de muerte celular programada (un proceso conocido como apoptosis) y la generación de nuevas células a partir de células progenitoras especiales. Los investigadores observaron que la tasa de apoptosis aumentó en ratones obesos. Así, los ratones que eran genéticamente resistentes a la obesidad no mostraron estos efectos, lo que implica que no se deben al consumo de grasa en sí, sino a la acumulación de grasa corporal.
Los autores encontraron que la dieta alta en grasas aumentó el nivel de grasa que rodea las papilas gustativas. Esto se debe a una proteína adiposa denominada TNF-alfa- A los ratones genéticamente modificados para no producir; sin embargo, los ratones delgados que fueron genéticamente incapaces de producir TNF-alfa, no tuvieron reducción en las papilas gustativas. Por el contrario, cuando se les inyectó en la lengua, se redujeron sus papilas gustativas.
«Estos datos juntos sugieren que la adiposidad total derivada de la exposición crónica a una dieta alta en grasas se asocia con una respuesta inflamatoria de bajo grado que causa una interrupción en los mecanismos de equilibrio del mantenimiento y la renovación del brote del gusto”, concluye el estudio.
Desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo. En 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.