El panorama actual de los efectos de la pandemia, por el COVID-19, ha generado pánico y temor, no solo en la población colombiana sino a nivel mundial, especialmente en la población más vulnerable que puede presentar complicaciones graves e incluso morir. En este sentido, la amplia difusión de información falsa o de medios poco confiables, ha generado falsas expectativas sobre el tratamiento y prevención de esta enfermedad, induciendo a la población general a adquirir y utilizar medicamentos que, hasta el momento, no han demostrado su eficacia para prevenir el contagio y la propagación del virus.
Actualmente, no existe disponibilidad de tratamientos o vacunas específicas para la infección del COVID-19. Sin embargo, algunos resultados de estudios han documentado efecto inhibidor en la replicación viral, en casos moderados y severos de COVID-19, de la cloroquina y la hidroxicloroquina. Además, en algunos pacientes también se ha utilizado la azitromicina con el objetivo de disminuir la sobreinfección bacteriana.
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La hidroxicloroquina es un medicamento utilizado para el tratamiento de la malaria, que actúa bloqueando la entrada del virus a las células y que además también tiene efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores, por lo cual, también es utilizado en pacientes con artritis reumatoide y lupus eritematoso sistémico. Algunos de los efectos adversos de este medicamento son dolor de cabeza, mareo, pérdida del apetito, malestar estomacal, diarrea, vómito, sarpullido (erupciones en la piel) y otros más graves, como vértigo, trastornos visuales, alteraciones del corazón y anemia. Por su parte, la azitromicina es un antibiótico de amplio espectro, utilizado para el tratamiento de infecciones bacterianas como la neumonía, infecciones de piel y del tracto urinario. Puede producir diarrea, dolor de cabeza, vómito, dolor abdominal, náuseas, alteraciones hematológicas e incluso generar reacciones alérgicas graves y debe ser utilizado con precaución en pacientes con enfermedades renales, hepáticas, cardiacas y de edad avanzada.
En este contexto, es fundamental reiterar que la información, recomendando el uso de medicamentos como cloroquina, hidroxicloroquina, azitromicina, entre otros, puede provenir de fuentes poco confiables y que, a la fecha los estudios realizados con diferentes medicamentos no disponen, aún, del soporte científico suficiente para avalar el uso generalizado de estos medicamentos, para la prevención o tratamiento de la infección por COVID-19, en la población general. Sin embargo, en Colombia, el protocolo de manejo de pacientes infectados por COVID-19 en establecimientos de atención en salud, recomienda el uso de hidroxicloroquina o cloroquina en pacientes que no presenten contraindicaciones para su uso. En este sentido, el uso de estos medicamentos se debe realizar siempre por indicación y supervisión médica. Por tanto, se debe evitar su uso por iniciativa propia (automedicación), debido a que el uso inadecuado de estos medicamentos puede generar efectos adversos graves e irreversibles y, además, generar un desabastecimiento para los pacientes que realmente lo necesitan.
Juliana Madrigal Cadavid es química farmacéutica. MSc en Ciencias Farmacéuticas y Pedro Amariles Muñoz. PhD, Doctor en Farmacia, Profesor Universidad de Antioquia*