El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Curar con ritmo

La danzaterapia es un método psicoterapétutico que ayuda a superar los trastornos mentales y reconectar a las personas con su cuerpo.

21 de marzo de 2015 - 09:00 p. m.
Laura Prieto, danzaterapeuta. / Alejandro García Ocio
PUBLICIDAD

Cerrar los ojos e imaginar cómo un crayón de color dibuja todo tu cuerpo, de los pies a la cabeza, es uno de los ejercicios que se hacen en danzaterapia, un tratamiento que aumenta la percepción del cuerpo, para que la persona logre expresarse de manera auténtica al integrar el inconsciente.

Con ejercicios de respiración, reconocimiento e improvisación, esta terapia trabaja tanto el cuerpo como la mente de la persona, llevándolo por un camino que le permite explorar nuevas posiciones y descubrir estructuras mentales que no había experimentado antes, para aplicarlas en distintos niveles de la vida cotidiana. Es una terapia alternativa que complementa los acompañamientos psicológicos y psiquiátricos que llevan personas con patologías mentales —como la esquizofrenia, el autismo o la anorexia—, donde el cuerpo les permite expresarse de una forma más fácil.

El movimiento, se dice, es el primer lenguaje del ser humano. Antes de hablar, escribir o interpretar símbolos, el niño se relaciona con el mundo a través de lo que hace su cuerpo. La danzaterapia aprovecha ese instinto primario que permite conocer qué está pasando a nivel interno de una persona, y lo trabaja para que esta encuentre distintas opciones de resolver problemas.

“Así como lo que está mal con nosotros se somatiza en el cuerpo, lo que experimentamos a través de él nos da distintas posibilidades para reaccionar ante un problema”, afirma Laura Prieto, bailarina profesional, especializada en danzaterapia en la escuela Danza Cuerpo (Argentina), quien lleva cuatro meses radicada en Colombia.

Las sesiones que ofrece tienen como fundamento la educación somática, es decir, se busca un enfoque integral entre el cuerpo, las emociones y el espíritu, para promover la salud. Allí las personas, que pueden estar solas o en grupo, experimentan las dimensiones de su cuerpo y las utilizan para generar movimientos creativos.

Al principio, los participantes se ubican en el espacio para concentrarse en su respiración, lo que además de relajarlos, les permite estar presentes. “La respiración es una puerta para que la autenticidad aparezca y se borren todas las formas predeterminadas con las que uno viene”, dice Laura. Después se hace un calentamiento para reconocer cómo es el propio organismo, que puede consistir en pasar bolitas de plástico por todo el cuerpo o ser consciente de qué está sintiendo cada parte de él.

Una vez la persona está al tanto de que habita un espacio, la danza terapeuta los guía por una serie de movimientos esquemáticos para que reconozcan las articulaciones y se muestre la diversidad de movimientos. A esto le sigue un proceso reflexivo donde la imaginación de la persona se traduce en los músculos de su cuerpo.

Se dan imágenes como las de un cuerpo lleno de cuerdas, donde las que están en los dedos deben ir contagiando a las demás hasta llegar al pecho, lo que ayuda a que las personas no controlen su movimiento. Con esto, la danzaterapeuta puede empezar a identificar con qué se siente cómoda una persona y cuáles son los rasgos de su personalidad.

No ad for you

Una terapia para todos

Como la danzaterapia parte de la idea de que cualquier movimiento es danza, todo el mundo puede bailar. Las personas con discapacidades físicas también pueden encontrar un espacio para conectarse con sus cuerpos. De hecho, para Laura, este tipo de casos son los que más necesitan la danza, pues es una forma de hacer regresar la idea de movimiento a alguien que lo cree perdido. Llevar el ritmo musical con la boca o con el pestañeo de un ojo es una forma de conexión interior. “La danzaterapia se desarrolla desde adentro, y una persona que tenga capacidades distintas, sigue teniendo un proceso psicológico”, afirma la bailarina.

Pero así como la danzaterapia es un método psicoterapéutico que estimula a personas con patologías mentales o limitaciones físicas, también es un espacio para quienes sienten que están desvinculadas de su cuerpo. La pereza, la falta de creatividad e incluso sentir que se perdió la libertad son algunas de las razones para que las personas lleguen a este tratamiento.

Conoce más
Ver todas las noticias