Susana Fiorentino, directora del Departamento de Microbiología de la Universidad Javeriana dice que “la característica particular de estas plantas es que mata las células tumorales”.
Las investigaciones apuntan a que el Anamú y el Dividivi no tienen la actividad como planta completa sino que hay que hacerles un proceso de abstracción con alcohol y con otros solventes para que los compuestos activos se concentren y se puedan utilizar.
Se espera que en dos años los compuestos activos de estas plantas ya estén en presentación de pastillas y empiece a ser probadas en humanos.