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El emotivo discurso de un médico/paciente de ébola

El médico Kent Bradley, contagiado de ébola mientras realizaba una misión médica en Liberia, conmovió con las palabras que compartió en una ceremonia de graduación de la Universidad de Indiana.

12 de mayo de 2015 - 11:56 a. m.
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Kent Bradley, doctor estadounidense sobreviviente de ébola, sostiene que los médicos tienen una característica única y así lo expresó, con convicción, delante de cientos de colegas suyos recién graduados de la facultad de medicina de la Universidad de Indiana (Estados Unidos), en un discurso que dio el pasado sábado: “Somos únicos porque cuando la gente huye del terror, nosotros nos quedamos para ayudar, a ofrecer sanación o esperanza”.

Eso fue exactamente lo que Bradley hizo en 2013, cuando, junto a su familia, entró a formar parte de una misión médica en Liberia, uno de los países más afectadas por el virus del ébola que, hasta ahora, ha cobrado la vida de más de 4.700 personas.

Como miembro del equipo de trabajo que combatió el virus, reconocido por la revista Time como el personaje del año en 2014, el doctor Kent Bradley lo contrajo a finales de agosto del año pasado y después de un intenso tratamiento en Atlanta (Estados Unidos).

“Sentí un llamado único para usar mis habilidades, para practicar mi profesión en un lugar donde la necesidad es muy grande y en donde están las personas más vulnerables”, relató Bradley en su discurso, en el que además explicó su experiencia como médico y paciente de una de las enfermedades más peligrosas de los últimos años. El periodista Jack Linshi recopiló las frases más significativas de las palabras del sobreviviente en un artículo publicado por la revista Time:

“Perder a tantos pacientes claramente fue difícil, pero no me hizo sentir fracasado como médico porque aprendí que existe algo mucho más grande en ser doctor que en curar una enfermedad. Eso no es lo más importante que hacemos. Lo más importante es entrar en el sufrimiento de otros”, explicó Bradley y añadió que: “Nosotros somos capaces de sostener las manos de la gente mientras mueren; podemos ofrecer dignidad en las circunstancias más humillantes. Ustedes van a compartir los momentos más íntimos de las vidas de sus pacientes. Compartirán sus momentos de tragedia. Pero también compartirán los momentos de su alegría máxima. Ustedes harán una diferencia en la vida de la gente, y también harán la diferencia en el mundo”.



Vea el artículo completo aquí.

Vea un video del discurso aquí. 

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