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En Colombia se realizan 10.000 reemplazos de cadera o rodilla al año

Estos reemplazos se dan en un 90% de los casos en personas mayores de 60 años,  pero en los últimos años se ha visto la necesidad de hacerlas en personas de 40 años, en jóvenes que han presentado artrosis primaria y en niños que tuvieron una displasia de cadera o traumas en la rodilla.

02 de febrero de 2009 - 11:55 a. m.
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El resultado de estos reemplazos es muy favorable para los pacientes. Sin embargo, como se trata de una cirugía delicada, se corren riesgos, siendo la aparición de la trombosis venosa profunda el mayor de ellos. Se presenta porque ocurre una coagulación anormal dentro de las venas y el flujo de sangre se hace más lento.

“El riesgo ha sido documentado hasta en un 80 por ciento para tromboembolismo venoso”, explica el doctor Guillermo Bonilla, médico ortopedista, de la Universidad Javeriana, especialista en reemplazos articulares.

“Para que ocurra esa coagulación anormal dentro de las venas, se necesita que ocurran tres situaciones que son, el flujo de la sangre sea más lento, dos, que tiene que haber algún daño sobre los vasos, y tres, que por alguna razón el organismo debe ponerse en estado de hipercoagulabilidad, es decir, un estado que favorezca la coagulación. Y esto ocurre cuando hacemos cirugía ortopédica mayor de miembro inferior, específicamente, en la cirugía de reemplazo total de cadera y de rodilla”, agrega el doctor Bonilla, médico ortopedista.

Teniendo clara la dimensión del riesgo, obviamente el paso es hacer algo para prevenirlo y por eso se han de asumir varias estrategias. “Antes de empezar a hablar de la profilaxis farmacológica hay muchos esfuerzos que se han hecho: utilizamos medias de compresión graduada que favorece en la mejoría del flujo; utilizamos compresión neumática intermitente, que comprime el pie cada determinado tiempo, produciendo que la sangre fluya desde los pies hacia el corazón; utilizamos movilización temprana de los pacientes, los ponemos de pie rápido. Sin embargo, la medida que ha demostrado ser más efectiva es la profilaxis farmacológica, es decir, con medicamentos”.

El uso de fármacos también ha tenido todo un proceso, que hoy por hoy arroja mejores resultados en la reducción del riesgo de tromboembolismo pulmonar profundo, que es el gran objetivo.
 
Explica Bonilla que “en principio de la evolución de todo esto, intentamos con medicamentos orales, uno fue la aspirina, pero no se logró la disminución real del riesgo de tromboembolismo venoso en un nivel aceptable para nosotros.

Luego usamos la warfarina sódica, pero esta inhibe los factores de la vitamina K, de manera que su dosificación debe ser muy estricta y requiere de una monitorización igualmente estricta, con pruebas de laboratorio, para conocer si hay un nivel de anticoagulación suficiente y no está muy anticoagulado, caso en el cual tendría problemas de sangrado en el cerebro o en cualquier otro lado, o si está muy por debajo de los rangos de coagulación, y entonces tendría problemas de trombosis. Así, el espacio que nos queda es pequeño”.

Recuerda cómo, posteriormente vino la profilaxis con heparinas de bajo peso molecular, que hoy en día son el estándar de oro en el mercado: se aplican en inyecciones subcutáneas, una o dos veces al día, y no necesita ninguna monitorización y han logrado disminuir el riesgo, producen una muy buena prevención de la enfermedad trombólica venosa.
 
En esa búsqueda de un anticoagulante vía oral, sin necesidad de monitorizar y más efectivo, con un gran perfil de seguridad y que no produzca sangrado y no dañe otros sitios u órganos, han llegado nuevas opciones al mercado, que se dividen en dos grupos, los inhibidores del factor 10 A activado en la cascada de la coagulación y los inhibidores directos de la trombina.

“En los del factor 10 A tenemos una molécula, ribaroxaban, y dentro de los inhibidores de trombina, recientemente ha aparecido Dabigatrán etexilato.

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Este último es un medicamento que ha demostrado ser tan eficaz como las heparinas de bajo peso molecular, sin unos riesgos mucho más altos de sangrado y con las ventajas de la administración oral, no interactúa con los  alimentos y las interacciones con otros medicamentos son mínimas. Eso facilitaría la adherencia o cumplimiento con el tratamiento.

Es una sola administración al día”, precisa el doctor. Esto significa que esa lucha por prevenir complicaciones en cirugías como el reemplazo de cadera o de rodilla, avanza muy favorablemente y que cada vez los pacientes han de tener mejores resultados y menos riesgo de complicaciones.

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