Para Naciones Unidas la mala alimentación y el tabaco son enemigos igual de peligrosos para la salud de la población mundial. “De la misma manera que el mundo se ha unido para regular los riesgos del tabaco, debe llegarse a un acuerdo marco sobre dietas adecuadas”, planteó este martes Oliver de Schutter, relator especial de Naciones Unidas para la Alimentación.
El problema de salud pública mundial asociado a las malas dietas está sobrediagnosticado. Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que la obesidad afecta a 1.400 millones de personas y causa 3,4 millones de muertes al año por su relación con enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos cánceres (mama, endometrio, colon).
Según Schutter también está claro el camino a seguir aunque los gobiernos han sido débiles a la hora de implementar medidas para combatir este flagelo. Las cinco estrategias básicas propuestas por la OMS para hacer frente a la epidemia de obesidad son: aumentar los impuestos a los productos menos saludables; regular los alimentos con alto contenido de grasas saturadas, azúcar y sal; limitar la publicidad de la comida basura; replantearse ciertos subsidios agrícolas que abaratan algunos productos; y apoyar a los productores locales para que los consumidores tengan acceso a productos sanos, frescos y nutritivos.
“Los Gobiernos han puesto el foco en aumentar la cantidad de calorías disponibles, pero muy a menudo han sido indiferentes acerca de qué tipo de calorías ofrecen, a qué precio, para quién son accesibles y cómo se comercializan”, comentó Schutter.
Paradójicamente, el desarrollo de la industria agrícola y de alimentos llevó a que el número de personas que fallecen por causas asociadas a obesidad sea mayor al que muere por desnutrición. Mientras 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, se calcula que 1.400 millones que tienen sobrepeso.
“Parte del mundo está literalmente comiendo hasta morir”, dijo la directora general de la OMS, Margaret Chan, al referirse a esta situación. “No vemos ninguna prueba de que la prevalencia de la obesidad esté disminuyendo en ningún sitio. Los alimentos muy elaborados y las bebidas cargadas con azúcar son ubicuas, populares y baratas”.