La Asociación Médica Estadounidense (AMA, por sus siglas en inglés), en una decisión histórica, decidió reconocer oficialmente al racismo como un problema de salud pública ya que “impacta negativamente y exacerba las inequidades en salud entre comunidades históricamente marginadas”.
La organización es una de las más antiguas de Estados Unidos. Se instituyó el 7 de mayo de 1847 y cuenta con más de 250.000 miembros. En un comunicado, Willarda V. Edwards, miembro de la junta de la asociación señaló que “sin un cambio sistémico y a nivel estructural, las inequidades en la salud continuarán existiendo y la salud general de la nación sufrirá. Como médicos y líderes en medicina, estamos comprometidos con la salud óptima para todos y estamos trabajando para asegurar que todas las personas y comunidades alcancen su máximo potencial de salud”.
La decisión implica toda una nueva política entre sus miembros.
1. Reconocer que, aunque los principales impulsores de la inequidad racial en la salud son el racismo sistémico y estructural, el racismo y los prejuicios inconscientes dentro de la investigación médica y la prestación de atención médica han causado y siguen causando daños a las comunidades marginadas y a la sociedad en su conjunto.
2. Reconocer el racismo, en sus formas sistémica, cultural, interpersonal y de otro tipo, como una seria amenaza para la salud pública, para el avance de la equidad en salud y una barrera para la atención médica adecuada.
3. Apoyar el desarrollo de políticas para combatir el racismo y sus efectos.
4. Alentar a las agencias gubernamentales y organizaciones no gubernamentales a aumentar los fondos para la investigación de la epidemiología de los riesgos y daños relacionados con el racismo y cómo prevenirlos o repararlos.
5. Fomentar el desarrollo, implementación y evaluación de programas y currículos de educación médica de pregrado, posgrado y continua que generen una mayor comprensión de las causas, influencias y efectos del racismo sistémico, cultural, institucional e interpersonal, así como la forma de prevenir y mejorar la salud. efectos del racismo.
Además de estas directrices, la organización invitó a sus miembros a identificar mejores prácticas para instituciones de atención médica, consultorios médicos y centros médicos académicos para reconocer, abordar y mitigar los efectos del racismo en pacientes, proveedores, graduados médicos internacionales y poblaciones. Así como trabajar para prevenir y combatir las influencias del racismo y los prejuicios en las tecnologías sanitarias.