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¿Suele guardar recibos o facturas? Los médicos sugieren no hacerlo

Estos papeles suelen tener un compuesto que puede generar complicaciones en la salud. Su nombre es bisfenol-A (BPA).

25 de enero de 2019 - 08:49 p. m.
Pixabay
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Después de una compra es usual que muchas personas guarden la factura. También es posible que jueguen algunos minutos con ella o la tengan dentro de los bolsillos o en la billetera por un buen tiempo. Es práctica muy común pero no tan buena a los ojos de varios científicos. ¿La razón? Esos papeles, en los que la tinta impresa se suele borrar con el tiempo, tienen un compuesto que puede generar complicaciones para la salud. (Lea Drones, la última alternativa para combatir las ratas de las islas Galápagos)

Su nombre es difícil de memorizar: bisfenol-A (BPA). Es, como lo dice un comunicado del Departamento de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada, España, un disruptor endocrino que podría alterar el equilibrio hormonal de algunas personas. En casos extremos, podría generar ciertos problemas. Infertilidad o algunos tipos de cáncer en órganos dependientes de las hormonas, entre ellos. (Lea Colombia se une a 21 países para combatir la venta ilegal de medicamentos por internet)

Esa universidad, junto con la National School of Public Health de Río de Janeiro (Brasil), la Université Paris Descartes y el Hospital Necker Enfants Malades de París (Francia) y el Hospital Universitario San Cecilio (España), acaban de publicar un artículo que, justamente, advierte sobre los peligros del BPA. (Lea Johnson & Johnson, multada en EE.UU. por vender implantes engañosos)

Publicada en la revista Environmental Research, la investigación analizó la presencia de este material en 122 recibos de España, Brasil y Francia. Con frecuencia esos tickets están hechos de papel térmico con BPA. Para identificarlo, asegura en el comunicado Nicolás Olea, profesor de medicina y uno de los autores del estudio, basta con acercarlo a un fósforo. “Se ennegrece de forma instantánea”.

“Se trata de esos recibos que pierden lo impreso con el tiempo. Muchas veces lo único que encuentras es un fino polvo blanco que se desprende al sacarlos de la cartera o del monedero. El BPA es, precisamente, ese polvo blanco que te mancha los dedos”, explica Olea.

Tras analizar las facturas recolectadas, los investigadores encontraron que más del 90% de los provenientes de Brasil y España tenían BPA. En el caso de Francia, solo la mitad. ¿El motivo? El Gobierno desde 2014 empezó a tomar medidas para promover el desuso de ese compuesto.

A los ojos de Olea, esto demuestra que “algo está fallando en los sistemas de vigilancia de la toxicidad de los compuestos químicos de nuestro medio. Parecería que las medidas reguladoras se establecen cuando la exposición humana ya es evidente. De hecho, la protección de cientos de miles de personas jóvenes trabajando como cajeros y cajeras en los supermercados y comercios no se está llevando a cabo con la rigurosidad que sería conveniente”.

Su recomendación es sencilla: “No debemos mezclar los tickets con la comida en la cocina al desempaquetar la compra, el pescado o la carne. Tampoco debemos jugar con ellos, ni arrugarlos para tirarlos, escribir notas o guardarlos en el coche, el monedero o el bolso. Debemos manipularlos lo mínimo posible”.

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