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Un hombre de 71 años, entre las víctimas de Guillain Barré

A Pedro Hernández Urango le dio el síndrome un mes después de sufrir zika. Los médicos le han dicho a su familia que la enfermedad es producto de un trato inadecuado de cualquier virus.

21 de febrero de 2016 - 08:10 a. m.
Foto: Archivo El Espectador
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Mi papá, Pedro Hernández Urango, se sumó a la lista de decenas de pacientes en la región Caribe que han contraído el síndrome Guillain-Barré luego de padecer zika. Tiene 71 años de edad y es agricultor del municipio de Cereté, Córdoba. Lleva más de un mes en la Unidad de Cuidados Intesivos (UCI) de la Clínica Central de Montería.  

Todo inició el 4 de enero cuando le empezaron a doler las piernas. Un mes antes había sufrido el virus que se transmite por la picadura de un mosquito y con él sarpullidos y fiebre. Tomó acetaminofén y antialérgicos para amainar la enfermedad y por un tiempo no tuvo más molestia pero, justo cuando pensó que se había mejorado, los síntomas regresaron.

Volvió al Unidad Prestadora de Servicios de Salud, Camu, donde le habían diagnosticado el virus y, además del acetaminofén y los antialérgicos, le dieron pastillas para bajar la presión y lo mandaron para su casa. Al día siguiente ya no podía caminar. Perdió la movilidad de sus brazos y piernas y se le dificultaba respirar.

Mi hermano Juan Carlos y yo lo llevamos a la Clínica Central de Montería y allí el neurólogo no dudó en internarlo. Su sistema de defensa había atacado parte de su sistema nervioso por error. Tenía el síndrome de Guillain-Barré. Este- nos explicó el médico- ocurre cuando cualquier virus se trata de forma inadecuada. Causa inflamación de nervios, debilidad muscular, parálisis y otros síntomas.

Desde ese momento empezaron a aplicarle un tratamiento que consiste en 25 inyecciones de Inmunoglobulina. Con el procedimiento esperaban impulsar la respuesta natural del cuerpo para que protegiera el sistema inmunitario afectado y aumentara el número de plaquetas en el flujo sanguíneo.

Después del primer mes de tratamiento la causa de la enfermedad estaba controlada
pero el dolor en sus piernas y brazos así como dificultad para respirar persistían. Durante estas últimas semanas le han dado antibióticos para frenar una infección pulmonar que le dio y hecho terapias para que pueda volver a respirar solo. Además lo ayudan, con gimnasia pasiva, para que recobre la movilidad de sus brazos. Una vez salga de la UCI podrá empezar las terapias para volver a caminar. Pero este proceso podría demorar un poco más ya que las personas que conocemos que se han enfermado de esto han estado en Cuidados Intensivos hasta cuatro meses.

Ese fue el caso de nuestro vecino, Argelio Castro. Tiene apenas 32 años y no puede moverse. Los médicos dicen que podría demorar meses en recuperarse. Pero lo que más me asombra es el hecho de que nadie nos dijo que todo esto podía pasar por tratar el virus zika de forma inadecuada. No pensamos que fuera tan grave porque a todos los enfermos les dan acetaminofén y los mandan devuelta a sus casas sin hacerles exámenes para identificar posibles casos de Guillain-Barré. Cuando la Secretaría de Salud escuchó que mi papá tenía el síndrome llegó al barrio a fumigar todo. Los funcionarios nos regañaron por no haber registrado el caso antes pero la verdad es que nosotros ni sabíamos identificar la enfermedad.

Creo que la forma de evitar que el zika y el Guillain-Barré se siga esparciendo es que traigan una misión de neurólogos a la ciudad para que hagan una brigada de salud e identifiquen qué casos del virus trasmitido por el mosquito son más graves y podrían convertirse en Guillain-Barré. Un equipo más grande de médicos que atienda a los ya enfermos y prevenga que más personas se enfermen es una necesidad que cada día se vuelve más urgente.

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