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Una semana con zika en el cuerpo

Los esposos David Fernando Ramírez y María Marcela Pastrana son solo dos de los 37.011 casos confirmados de zika en el país. No son los únicos en la familia.

21 de febrero de 2016 - 06:32 p. m.
Los esposos David Fernando Ramírez y María Marcela Pastrana. /Archivo particular
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María Marcela Pastrana se enteró de que su abuela, María Vergara, había tenido algunos síntomas del zika a principios de diciembre cuando estaba de visita en su natal Planeta Rica (Córdoba). Como para finales del año pasado aún no eran tan conocidas las complicaciones que esta enfermedad podría acarrear, ella y su esposo, David Fernando Ramírez, tomaron las precauciones de siempre: un poco de repelente en spray por todo el cuerpo. No bastó para que los mosquitos infectados con el zika se alejaran de sus cuerpos.

“Nosotros sí sentimos que nos picaron algunos zancuditos. La cosa es que a mí por ejemplo no se me hacen ronchas, entonces yo no supe”, le dijo Marcelas Pastrana a El Espectador. Su esposo está seguro de que en su caso “lo picaron en un pie, que un día que se quitó los zapatos, aprovecharon y lo picaron.”

El viernes del pasado 8 de enero, cuatro días después de regresar a Medellín, David Ramírez empezó a sentir una fiebre ligera. Esa noche, cuando se estaba poniendo la pijama, vio que un brote le cubría el abdomen. Él y su esposa se asustaron. “Nosotros desde el primer momento sospechamos, sobre todo yo”, expresó Pastrana. En su apartamento ubicado en un décimo piso, ella cuidó de su esposo hasta que el lunes festivo fueron a visitar a los papás de David Ramírez. Desde ese día, los papeles se invirtieron.

“Salimos de la casa a eso de las cinco de la tarde. Como a las 7:30 de la noche, yo me empecé a sentir mal, me vi un brote en el pecho. Entonces nos fuimos para la EPS, porque como al otro día nos tocaba ir al trabajo, yo pensaba ‘si me va a dar alguna cosa es mejor que me digan ya’”, cuenta Marcela. Le hicieron los exámenes del dengue, que es transmitido por el mismo mosquito (el Aedes aegypti) que transmite el zika y el chikunguña. Los examenes salieron negativos. La mandaron para la casa con una receta de acetaminofén.

El martes 12 de enero, la enfermedad que los tuvo cautivos todo el fin de semana se había reducido a un brote enrojecido que salpicaba el cuerpo de David. En cambio, Marcela Pastrana amaneció con los ojos como si hubiera llorado la noche entera. “Esa conjuntivitis me incomodó mucho para trabajar, por eso cuando salí de la oficina me fui directo para la EPS”. El brote se había regado por todo su rostro. La médica que la atendió le confirmó que ahora era una más en la estadística de casos de zika en la ciudad de Medellín: 36 personas para el 27 de enero, es decir, antes de su diagnóstico.

La incapacitaron por dos días, que pasó en su casa aliviando la picazón que le producía el roce de la ropa con la piel enrojecida. En la tarde del segundo día empezó el tercero de los síntomas más comunes del zika. “Se sentían los dedos tiesos, como si uno tuviera algo que lo estuvieran inmovilizando, una tensión en la articulación”. Como ya había leído en internet que este problema podía degenerar en el síndrome de Guillain Barré, volvió a urgencias. Le dijeron que guardara reposo un día más.

Ese viernes fue el último día del pico de la enfermedad en Marcela Pastrana. “El lunes se me había disminuido el picor de los ojos y el brote de la cara y fui a trabajar. Esa semana el brote se me iba disminuyendo poco a poco. Estuve 15 días más con el brote y, hasta ahora, no he vuelto a tener síntomas de nada”, relata desde su apartamento en Medellín.

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