El Instituto de Envejecimiento de la Universidad Javeriana y Colciencias realizaron una encuesta de salud a 2.000 adultos mayores de Bogotá, en la que participaron 42 investigadores de diversos centros para determinar cómo vive este segmento de la población de la capital.
El investigador principal Carlos Cano, director del Instituto, comentó que es el primer estudio dirigido a estas personas que se realiza en Colombia. Se hizo siguiendo una metodología comprobada a nivel internacional y en la cual los encuestadores visitaron los hogares y aplicaron un cuestionario por dos horas a cada persona.
Los resultados muestran una situación preocupante: más de la mitad de los adultos mayores entrevistados consideran que tienen regular o mala salud. El diagnóstico más común es la hipertensión arterial (58% son hipertensos). “Si comparamos ese dato con otros países donde se ha hecho la encuesta, Bogotá ocupa el primer lugar”. Al respecto, se encontró también que el 18% de esta población ha sido diagnosticada con diabetes y 6% tiene antecedentes de cáncer.
Un dato que llamó la atención de los investigadores es que 1 de cada 4 bogotanos adultos mayores de 60 años tiene depresión. “Es un problema importante en salud pública la que se debe prestar atención”, comentó el geriatra Carlos Cano.
Esa situación de salud ha llevado a un incremento en el consumo de medicamentos. De acuerdo con la encuesta, el 85% de esta población consume al menos un medicamento. Incluso hay personas que consumen 16 medicamentos al día, un aspecto que puede ser nocivo para la vida del ser humano. Un alto porcentaje lo toma por “medicación” de un conocido o por automedicación. Según la Organización Mundial de la Salud, tomar más de cuatro medicamentos a la vez es considerado como polifarmacia.
“Los antihipertensivos son los medicamentos que más se consumen, luego son los analgésicos y en tercer lugar, y lo más peligroso, son las vitaminas, porque una persona no requiere de esta toma, a no ser que esté muy enferma. Tomar vitaminas, sin ser recetadas por un médico o un especialista, puede llevar a problemas cardíacos, alterar los nervios, causar toxicidad, perdida de la visión, entre otras”, comentaron los investigadores.
Si a la situación de enfermedad que enfrenta esta población se suma que el 12,6% viven solos, se van configurando una situación social delicada.
En cuanto a violencia y agresión, el estudio de la U. Javeriana determinó que el 17% de esta población sufrió en el último año una agresión física. Los principales agresores, como lo han demostrado otros estudios, suelen ser personas de la misma familia (30%).
“El 24% de los viejitos ha sufrido matoneo por parte de otro adulto mayor, una cifra muy alta y preocupante”, resaltó el doctor Cano.