Corea el Sur quiere evitar que los adolescentes de menos de 16 años se pasen la noche jugando. Para ello, argumentando que pretende combatir la adicción a los juegos, ha publicado una ley por la que los menores no podrán jugar desde la medianoche a las seis de la madrugada. La normativa resulta polémica y difícil de aplicar.
Sony ya ha anunciado que para cumplir con esta ley, conocida como ley Cenicienta, bloquerará el acceso a los juegos en red de Playstation. Lo que no podrá impedir es que se siga jugando sin conexión a Internet. Sony ha subrayado el costo que supone la adaptación de sus servidores a la nueva ley. Microsoft lo tiene más difícil, prácticamente imposible, porque su consola no registra la edad de sus jugadores. La norma no afecta a los juegos en los móviles y a los que se accede a través de redes sociales.
Según estadísticas locales, un 8% de la población, entre los nueves y los 39 años, presenta síntomas de adicción a Internet. Un colectivo de padres ya ha recurrido la ley alegando que es su responsabilidad decidir cuando sus hijos juegan y no es una vigilancia que deba asumir el Gobierno. Consideran la medida discriminatoria con respecto a otras actividades como ver la televisión.
Un abogado critica en CNN la medida alegando que un alcohólico es quien bebe tres botellas al día, pero no podemos llamar alcohólica a una persona por el hecho de que beba después de medianoche. «Lo mismo sucede con los juegos», asegura Lee Byung-Chan.
La ley, promovida por el ministerio de Igualdad y Familia, está recibiendo una lluvia de críticas desde los blogs coreanos que la consideran una pérdida de dinero, inútil e idiota. La mayoría considera que es imposible alcanzar los objetivos que se propone. Muchos adolescentes se registran, por ejemplo, con el nombre de sus padres para saltar el límite de edad.