El mundo del videojuego se calienta de nuevo con la apertura del E3, la conferencia que agrupa a todos los grandes participantes de esta millonaria industria en Los Angeles y que, oficialmente, abre sus puertas el martes.
Desde el lunes comenzaron los anuncios y, casi tan importante, los rumores de lanzamientos de nuevos productos y consolas.
El primero en pasar al micrófono fue Microsoft, el fabricante de Xbox, una de las consolas dominantes del mercado que para esta versión del E3 no tendrá reemplazo. Los anuncios de la empresa fundada por Bill Gates van por tres caminos: contenido, servicios y, claro, juegos.
Lo primero se refiere a la apuesta de la compañía por doblar la cantidad de material que el usuario puede acceder a través de Xbox Live, una plataforma que en principio estaba encaminada a ofrecer videojuegos pero que hoy incluye contenido de HBO. Además, según se conoció hoy, incluirá productos de la Asociación Nacional de Basquetball de Estados Unidos, así como de la Liga Nacional de Hockey de este país, además de programación de ESPN, Nickelodeon y Paramount, entre otros.
Esta jugada de Microsoft no sorprende a nadie, si se tiene en cuenta que la audiencia de los canales de cable ha disminuido notablemente, principalmente entre el público más joven, ese que prefiere jugar en vez de ver televisión. Se estima que las cadenas NBC, ABC, CBS han perdido en los últimos meses un promedio de 10% de audiencia. Con este panorama resulta apenas lógico llevar más programas a través de servicios que fueron diseñados para videojuegos.
El segundo movimiento de Microsoft es tal vez el más interesante. Se llama SmartGlass y pretender ser un puente entre la consola Xbox 360 y otros dispositivos, como celulares y tabletas, no necesariamente fabricados por esta compañía. La idea es que el jugador vea en una pantalla alterna, puede ser la de su teléfono móvil, información extra acerca del juego que está jugando en el Xbox, como mapas o inventario de armas, entre otras cosas.
Lo último que presentó la empresa fueron las nuevas versiones de juegos como ‘Halo’ y ‘Gears of War’, dos de las series más exitosas en la plataforma Xbox.
Aunque aún no ha hecho su lanzamiento oficial, los anuncios de Microsoft parecen pisarle los talones a Nintendo, el fabricante japonés responsable del Wii, que el martes estaría introduciendo su nueva consola Wii U.
Una de las principales características del Wii U es la incorporación de una pantalla extra en los controles de la consola, algo que suena muy similar a lo que pretende hacer SmatGlass, sólo que en un único dispositivo fabricado por Nintendo.
A diferencia de sus competidores, el modelo Wii de Nintendo se enfocó en los jugadores que no juegan: juegos para todos, incluso si nunca ha jugado. Su ventaja competitiva era ofrecer una experiencia sencilla, pero cooperativa, incluyente, que resultó ser un éxito instantáneo para el fabricante japonés. Éxito al instante, aunque tampoco tan grande como esperaba la empresa. Las proyecciones del fabricante apuntaban a vender 13 millones de consolas de Wii; hasta hoy esa cifra se acerca a los 10 millones.
La competencia de Nintendo, sin embargo, no sólo es Microsoft o Sony (cuyos lanzamientos, se dice, tampoco incluirán consolas), sino cada dispositivo móvil, bien sea de Apple o que corra alguna versión de Android, el sistema operativo de Google.
Nintendo sabe que ha perdido terreno, a juzgar al menos por su contabilidad: en abril anunció que, por primera vez, registró pérdidas operativas de US$460 millones. Mientras tanto, Apple ha vendido en este año 67 millones de unidades de iPad y espera haber llegado a los 116 millones para diciembre.
La cruzada del fabricante japonés es conquistar de nuevo el corazón de su público con una experiencia de juego única y adorable. En pocas palabras, la compañía debe duplicar su propio éxito.
El E3 será, entonces, una batalla de anuncios que buscan cautivar a una audiencia cada vez más propensa a jugar que a ver televisión, por ejemplo. El mundo del videojuego es un asunto serio, que no sólo mueve miles de millones de dólares, sino que a un paso acelerado ha influido en la cultura popular de varias generaciones de jugadores. No en vano el mes pasado el diseñador de Mario Brothers se hizo con el Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación o, en abril esta vez, se abrió por primera vez una exposición en un museo de arte acerca de videojuegos y su aporte a la estética de esta era.