Uno de los más antiguos proverbios chinos dice: “Si haces planes para un año, siembra arroz; si planeas para dentro de dos lustros, planta árboles; si quieres un plan para toda la vida, educa a tu pueblo”. Así, sin que el mundo se diera cuenta, la industria de la tecnología está viendo los primeros matices de un cambio que la definirá en los años por venir: la supremacía de los fabricantes asiáticos en el mercado mundial a partir de productos innovadores con buen desempeño y, sobre todo, un diseño atrayente.
Un cambio visible en la feria tecnológica IFA 2014, celebrada la semana pasada en Berlín, uno de los eventos más tradicionales de la industria que tuvo su inicio en 1924 como un show de radio y presentó, entre otros inventos, el televisor en pleno auge del nazismo. Hoy, tres cuartas partes de sus pabellones giran en torno a los dispositivos móviles y las nuevas pantallas. Y allí se observa la nueva ola asiática. Por un lado, con tabletas y celulares de potentes procesadores y baterías de máxima duración; por el otro, con televisores de ultraalta definición.
Y ante todo, por el diseño. Podría llamarse la “revolución de las curvas”: monitores que permiten apreciar detalles mínimos para disfrutar la imagen completa sin preocuparse por el ángulo de visión, sistemas de sonido envolvente como las salas de cine, dispositivos diseñados ergonómicamente para que puedan funcionar con una sola mano.
Una apuesta con un objetivo claro: ganar nuevos mercados, hacer más dinero. “Hoy tenemos más del 60% del mercado de televisores y, con la invención de la nueva categoría de televisores curvos UHD, tenemos la plena confianza en que expandiremos aún más ese liderazgo en Europa”, dijo Sunny Lee, presidente de la división de electrodomésticos de consumo de Samsung en el Viejo Continente.
Otra muestra de ello es la firma china Huawei, que hace cinco años pasó de fabricar teléfonos de entrada (los mal llamados “flechas”) para terceros a apostar por teléfonos inteligentes propios, con alto valor agregado, para todo tipo de clientes: aquellos que apenas llegan a los planes de datos, la clase media que quiere un teléfono bonito y confiable, los aficionados al cambio constante de equipos y el alto ejecutivo que busca en su equipo un símbolo de distinción.
Hoy son el tercer fabricante mundial de teléfonos, con un crecimiento de 95% en las ventas el año pasado y números aún más increíbles en cada región (sólo en América Latina se expandieron 275%). Su secreto ha sido la tecnología de punta, pero ante todo el diseño: pantallas de zafiro, terminados en cerámica, carcasas de metal, fundas de cuero, cuerpos de plástico duro amigables al tacto.
“Queremos ofrecer el mejor diseño del mundo. Hemos conformado equipos de diseñadores en Londres, Japón y China y contratamos los servicios de los mejores expertos para contar siempre con un alto factor de diferenciación”, explica Kevin Ho, presidente de la línea de dispositivos de Huawei.
Esa estrategia se complementó con la contratación de los mejores diseñadores de producto de Motorola y de Samsung, quienes, más allá de intervenir en el exterior, le han dado un toque juvenil y más amigable a su interfaz de usuario. Además hace concursos para atraer ideas de diseñadores independientes. Por ejemplo, el Ascend G7, su nuevo teléfono, cuenta con más de 2.000 portadas y al menos 30 temas diferentes para que cada usuario lo personalice como mejor le parezca.
La apuesta, además, se complementa con diseños funcionales. Por ejemplo, la decisión de LG de eliminar los botones laterales para situarlos en el reverso y mejorar la experiencia del usuario (lo cual le ha valido premios de diseño para sus modelos G2 y G3), que fue copiada por Huawei para situar su nuevo lector ultrasensible de huellas dactilares en el Ascend Mate 7. Por su parte, Samsung le ha apostado al estilete: ese pequeño lapicero que resulta clave para manipular los phablets de su línea Galaxy Note, donde el modelo Edge innova con un perfil único para notificaciones. Es curvo, por supuesto.
En el último decenio, los fabricantes asiáticos pasaron de ensambladores a innovadores en áreas como el diseño, que siempre pertenecieron a europeos y estadounidenses. Han invertido en los mejores profesionales y la tecnología más avanzada. Ahora van por el mercado masivo internacional. Han interpretado otro proverbio, esta vez africano, en todo sentido: “Si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”.
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