“Creo que los días más brillantes e innovadores de Apple aún están por llegar”, escribió Steve Jobs en la carta entregada a la empresa, con la cual dio aviso sobre su renuncia al cargo de presidente ejecutivo, para convertirse en el líder de la junta directiva. La frase genera confianza, en cuanto a que la compañía tenía objetivos y estrategias claras para los próximos años, aunque a los inversores le siembra algunas dudas sobre la ausencia de la figura icónica en la que se había convertido Jobs, que muy seguramente se veía reflejada en los estados de venta del gigante informático.
La primera consecuencia por la dimisión de Steve Jobs se vio en la bolsa: una caída de 5,3% en las acciones de la compañía, en los intercambios electrónicos ocurridos después del cierre, fue el resultado del anuncio. Hoy jueves, las cotizaciones de Apple en Wall Street abrieron con una caída del 2,11%, registrándose un retroceso de US$7,93 por acción, para cotizarse en US$368,25.
Es importante recordar que este espacio debe ser muy cuidado por Apple, pues la capitalización bursátil del fabricante de los iPhone y los iPad se eleva a US$346.000 millones, lo que hizo que se convirtiera temporalmente en la compañía más valiosa del mundo a principios de agosto, al superar al gigante petrolero ExxonMobil en la Bolsa de Nueva York, antes de volver al segundo lugar.
“Siempre he dicho que si llegaba el día en el que no pudiera hacer frente a mis obligaciones al frente de Apple como consejero delegado, sería el primero en hacérselos saber. Desafortunadamente, ese día ha llegado”. Este mensaje emitido ayer en un comunicado hace pensar a muchos que el estado de salud del empresario vuelve a tornarse delicado, después de que en 2004 superara un cáncer de páncreas y en 2009 solicitara una baja médica para someterse a un trasplante de hígado.
“Recomiendo con rotundidad que ejecutemos nuestro plan de sucesión y nombremos a Tim Cook como consejero delegado de Apple”, apuntó Jobs en la carta que entregó a la junta directiva, donde sugiere que quien hasta ahora ocupara el cargo de director de operaciones fuera su reemplazo.
¿Quién es el nuevo líder de Apple?
El ingeniero industrial Timothy D. Cook nació en 1960 en Alabama y llegó hace 13 años a Apple, donde hasta el miércoles fue el responsable de operaciones y ventas globales, y previamente había dirigido la división de Macintosh, desempeñando un rol fundamental en las relaciones con los proveedores y distribuidores que comercializaban los productos de la compañía, en el contexto de un mercado cada vez más grande.
Desde hace años comparte su función en la empresa con su pertenencia al consejo de administración de la firma de ropa deportiva Nike. Antes de llegar a Apple, Cook fue vicepresidente de materiales corporativos en Compaq, jefe de operaciones de la división de distribución en Intelligent Electronics y estuvo 12 años en IBM.
Para el mundo de los negocios era claro que Tim Cook llevaba desde enero el liderazgo en la empresa, cuando Jobs anunció que se tomaba un descanso indefinido por causas de tipo médico, pero no se enviaba con esto un mensaje definitivo de ausencia por parte del empresario.
El nuevo presidente ejecutivo de Appe se hace a una lista de tareas en las que no sólo debe mantener la buena racha financiera de una de las compañías con más beneficios del mundo, sino que debe ser capaz de seguir innovando y sorprendiendo a los consumidores y, lo más difícil, estar a la altura de la oratoria del que fue su jefe, quien cambio la forma de entretenimiento y los hábitos de consumo basados en inventos como los computadores Mac, el reproductor de música iPod, la tableta iPad y el celular iPhone.