Voy a confesar mi más profundo secreto: al soplar las velas de mi cumpleaños número 10 pedí recibir en un año la carta de aceptación a Hogwarts.
Nunca pregunté si alguien más guardaba aquel penoso anhelo en su corazón. Imaginaba la conversación y me parecía una locura: “Oye, ¿cuál es tu sueño más grande en la vida? ¿Será el mismo que yo tengo? Quiero ser aceptada en una escuela de magia y hechicería, que me enseñen cosas por las cuales los supersticiosos me habrían condenado en la Edad Media, tocarle el arpa a la encarnación de Cerbero, aprender de un hombre lobo, montar en escoba y vencer a un hombre que ha dividido su alma en siete partes”. “No, no. Realmente eso de ser astronauta, veterinaria o actriz no va conmigo. Barbie no tiene nada que hacer junto a Rowena Ravenclaw”.
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Más de una década después, la niña ingenua volvió a despertar cuando Jam City y Portkey Games lanzaron Harry Potter: Hogwarts Mystery, un videojuego móvil disponible en App Store y Play Store.
No era una adaptación de la saga escrita por J.K. Rowling, ni se limitaba a reproducir los eventos que los lectores imaginaron a través de miles de páginas mágicas. Este juego iba más allá, pues prometía cumplir el sueño de nuestro niño interior.
El comienzo del juego goza de la emoción que despierta toda nueva maravilla: compras tus propios libros de magia, eres el escogido de alguna varita de Ollivander, que al fin el Sombrero Seleccionador recita su canción anual y eres miembro de una de las casas de Hogwarts:
“Puedes pertenecer a GryffindorDonde habitan los valientes (…)Puedes pertenecer a HufflepuffDonde son justos y leales (…)O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw (…)O tal vez en SlytherinHarás tus verdaderos amigos.Esa gente astuta utiliza cualquier medioPara lograr sus fines”.
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Y el pináculo del sueño fue asistir a las clases, incluso con los actores originales prestando sus voces para darles vida a los profesores del videojuego.
Sin embargo, llega un punto en que se debe despertar, en que se debe poner los pies sobre la tierra y dejar la Saeta de Fuego a un lado: se debe aceptar que nunca encontrarás un bezoar para tu antídoto contra venenos, que es mejor dejar las cosas en orden en lugar de intentar manejarlas con un wingardium leviosa. Esto ocurre cuando se lucha contra un Lazo del Diablo y de pronto surge un aviso que dice: “Estás sin energía. Espera mientras se recarga”. Tiempo de volver a la realidad. Este pequeño escollo se irá convirtiendo en algo cada vez más asfixiante, más insoportable, como si alguien estuviera hechizándote con un petrificus totalus para impedirte hacer algo al respecto.
Se tendrá que esperar cuatro minutos para revolver la poción que Severus Snape te encargó, cinco horas para encontrarte con tus amigos en el Gran Comedor y ocho horas para entrar a una bóveda secreta, a menos que desees pagar por algo de energía.
Además, la situación llega a tornarse repetitiva. La interacción con la pantalla del celular es muchas veces la misma, bien sea que estés volando en escoba, estudiando o buscando objetos. Si deseas ganar la Copa de las Casas, debes ir a clase una y otra vez y, ya sea de pociones, vuelo, transformaciones o encantamientos, lo único que cambia es el profesor y el espacio. En general, Harry Potter: Hogwarts Mystery está hecho para jugarlo en pequeñas dosis.
Cuando entras al universo, el videojuego te obsequia una interacción con McGonagall para luego obligarte a volver al mundo real; después te regala la aparición de Bill Wesley o te permite tomar una cerveza de mantequilla mientras charlas con Hagrid.
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Entre un duelo aquí y una clase allá, una trama original y atrayente se va desvelando, recordándole al jugador lo rico que es el universo de Harry Potter, incluso sin la presencia de sus personajes principales.
En suma, el videojuego es un sueño y los sueños, “sueños son”. Es un escape, es una conversación con magos que se robaron el corazón de niños durante una década, es el intento de una fantasía hecha realidad, pero una ficción al fin y al cabo, que cuando se queda sin energía obliga al jugador a abrir los ojos.