Desde que en agosto de 2013 se oficializó la renuncia de Steve Ballmer como CEO de Microsoft, los rumores sobre su sucesor han estado a la orden del día. La baraja de candidatos ha incluido a todos los perfiles posibles, desde sus exempleados más destacados (como Stephen Elop, quien gerenció la división de Negocios de la multinacional tecnológica antes de irse para presidir Nokia), pasando por altos directivos rivales (John Donahue, de Ebay), hasta administradores que pudieran liderar la cuidadosa reingeniería de una operación (Alan Mulally, quien revivió a Ford de la quiebra).
Los rumores se multiplicaron en los últimos meses pero expiraron rápido. Se citaban a personas conocedoras del proceso de selección, quienes ofrecían detalles puntuales sobre la estrategia que determinado candidato había presentado ante la junta directiva de la compañía durante su entrevista. O, incluso, especulaban con un nuevo candidato entre los opcionados (se habló, incluso, de Hans Vestberg, CEO de la sueca Ericsson). Pero no fue sino hasta esta semana que uno de aquellos rumores adquirió un peso mayor.
La encargada de difundirlo fue la agencia Bloomberg, la cual, citando fuentes al interior de la propia junta, aseguró que la compañía se había decantado por la estrategia de promover a una de las estrellas ascendentes al interior de la organización. El elegido sería, entonces, Satya Nadella, quien desde 1992 ha trabajado en Microsoft y hoy en día se desempeña como su gerente de Negocios Corporativos y de Nube.
De acuerdo a su hoja de vida, Nadella nació en 1967 en la ciudad de Hyderabad, la capital del estado suroriental de Andhra Pradesh, India. Su apego por la tecnología tomó forma en sus años de juventud, de ahí que se graduara de Ingeniería en la Universidad Manipal, en su país; posteriormente, viajaría a Estados Unidos donde obtuvo una maestría en Ciencias de la Computación en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, y, después, un MBA de la University of Chicago Booth School of Business.
Su llegada a Microsoft se dio después de trabajar en Sun Microsystems, uno de los más influyentes fabricantes de procesadores en los años 80, y de inmediato se desempeñó en las líneas de negocio que marcarían la evolución de la industria: los servicios en línea. De ahí surge una de sus principales fortalezas. «Microsoft es un lugar lo suficientemente conflictivo al que no podrías nombrar como jefe a alguien que no tenga la confianza de los ingenieros», le dijo Angelo Cusumano, profesor de Administración del MIT, a Bloomberg.
Esa condición, en parte, ha sido su secreto para ascender dentro del organigrama de la multinacional tecnológica. En junio de 2011 fue puesto a cargo del negocio de servidores móviles, cuyas ganancias hizo crecer en US$3.700 millones a la vuelta de dos años. Aquellos resultados se consolidan como la base estratégica del nuevo giro que Microsoft quiere emprender bajo una nueva dirección, más centrada en los negocios de dispositivos móviles y datos en la nube.
Pero no todo lo que gira alrededor de este candidato es brillante, pues se dice –aquí nuevamente aparecen los rumores– que su nombre no convence a todos los miembros de junta directiva. «Nadella no es el agente radical de cambio o el visionario inspirador que algunos inversionistas han estado esperando. Él continuaría centrándose en las operaciones de nube y no sería probable que tome decisiones drásticas sobre productos de consumo», consignó el periodista Ashlee Vance en su columna virtual de Businessweek.
Para algunos analistas se trata de un giro esencial para Microsoft, cuya acción ganó en la década pasada 74%, un nivel regular si se compara con la subida del 93% que, durante ese mismo lapso de tiempo, ha tenido el índice bursátil industrial S&P 500. Aunque Windows, su sistema operativo estrella, sigue liderando el segmento mundial de computadores personales, no puede confiarse de ello: la categoría está sufriendo una fuerte presión por parte de los dispositivos móviles (celulares y tabletas, principalmente), y, de acuerdo a la consultora IDC, los envíos de PC a los comercios del mundo disminuyeron 10% en el último año, cuando se contabilizaron 315 millones de unidades.
Pero el ruido generado en torno al nombre de Nadella es solo eso. Al ser consultado por la prensa, Frank Shaw, vocero de Microsoft, se negó a comentar tanto sobre la elección del próximo CEO como de la supuesta salida de Bill Gates, fundador de la compañía, de la Presidencia de la junta directiva. Una posición que deja aún mucho más campo para que se fortalezcan los rumores.