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Una Wikipedia para agricultores

Wefarm es una plataforma que permite que campesinos hagan preguntas y reciban respuestas de sus pares a través de mensajes de texto.

06 de febrero de 2016 - 09:00 p. m.
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Las cifras dicen que al menos 4.000 millones de personas continúan sin acceso a internet en todo el mundo. Para esta población, la revolución de la información y la tecnología son en buena parte un asunto lejano y, claro, también lo son sus beneficios.

Más que la posibilidad de subir selfies a una red social, estos beneficios pueden significar la diferencia entre recibir información vital, por ejemplo, para aprovechar una cosecha o perderla. Se calcula que hay 500 millones pequeños agricultores en Latinoamérica, Asia y África que no cuentan con acceso a internet, aunque sí a la telefonía celular. Y esto puede hacer una gran diferencia.

Al menos esta es la apuesta de Kenny Ewan, un británico que hace un año fundó Wefarm, una plataforma que permite que este tipo de agricultores hagan preguntas y reciban respuestas sobre su oficio a través de mensaje de texto (SMS): las inquietudes son hechas por los usuarios y ellos mismos proveen las soluciones. El servicio se encarga de manejar la información y de proporcionar los SMS de forma gratuita.

“Viví siete años en Perú mientras trabajaba para una ONG construyendo infraestructura para comunidades campesinas. Mi base era Cuzco. Siempre me impresionó que en un lugar determinado, los habitantes podían haber instalado una solución ingeniosa para manejar el agua de la lluvia, pero a 10 kilómetros de distancia, en un lugar muy similar, este conocimiento no existía. Wefarm trata de acercar a las personas y a sus ideas para que todos saquen un provecho colectivo”.

De esta forma, un caficultor con problemas en su cultivo puede recibir consejos, sugerencias o respuestas a problemas puntuales de alguien que ha tenido el mismo problema, en su misma zona o incluso en otro país. En este escenario, la información puede probar ser vital a la hora de superar brotes que azoten un área geográfica.

Es el caso de Joseph Mvunga, un caficultor keniano que buscaba mejorar sus ingresos criando conejos, con el pequeño problema que no tenía la menor idea acerca de este tema. Una pregunta en Wefarm fue respondida por otro agricultor keniano, Lido, quien le aconsejó qué razas comprar, cómo alimentarlos y cuidarlos. Mvunga puso en marcha una operación de cría y venta de conejos en tan sólo seis meses, en los que vendió 50 animales, y así mejoró sus ingresos.

La plataforma fue lanzada en febrero de 2015, en Kenia. En septiembre abrió operaciones en Perú y en diciembre, en Uganda. Hasta hoy, el servicio ha propiciado 5.8 millones de interacciones entre los más de 43.500 usuarios que se han suscrito a Wefarm. Se calcula que los campesinos han respondido más de 50.000 preguntas.

Ewan asegura que el servicio tiene una tasa de retención más alta que Whatsapp y sus encuestas de satisfacción del usuario son altamente positivas. “Estas son personas con grandes conocimientos sobre sus oficios, la naturaleza y los lugares que habitan. Pero toda esta información está desaprovechada si nadie les pregunta. El servicio permite que estos campesinos contribuyan a una base de conocimiento global que le llega y se alimenta de sus pares”.

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El sentido de utilidad y el retorno de información valiosa han permitido que 85% de los usuarios de Wefarm sigan utilizando el servicio a diario y, aunque cuenta con una versión web, 97% de las personas que utilizan la plataforma lo hacen a través de SMS.

Este no es el primer caso en el que el mensaje de texto salva la cara del progreso y el desarrollo social en países en desarrollo. Los alcances de esta tecnología, rudimentaria y acaso prehistórica para muchos, han quedado probados con los servicios de transferencia de dinero que hoy son el referente de bancarización más inmediato para poblaciones en África, principalmente.

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Aunque el servicio es gratuito para los campesinos, Ewan ha diseñado varias formas para monetizar la información que sale de éste y que, en últimas, es su gran activo. “Por ejemplo, podemos conectar productores y vendedores para que ambos controlen aspectos de la cadena de producción. También podemos establecer una conexión entre el campesino y una tienda de suministros cercana. Sobre estas interacciones cobraríamos una comisión”, cuenta Ewan. Y agrega que “la otra vertiente para el manejo de los datos es, por ejemplo, poder controlar brotes de roya o de una enfermedad para el ganado basándonos en la información que proveen los mismos agricultores: podemos emitir alertas o construir mapas locales para manejar este tipo de problemas con lo que nos dicen los usuarios y esto beneficia a las comunidades mismas”.

La meta de Wefarm es llegar al millón de usuarios en los próximos 12 meses, algo a lo que Ewan aspira con la inclusión de India y Colombia como los siguientes territorios en los que estará disponible el servicio. “India tiene 100 millones de pequeños campesinos y un uso muy grande de telefonía móvil. Colombia es un país muy interesante para nosotros por su producción de café, además de que hay un buen mercado para el SMS. No tenemos una fecha aún porque estamos terminando de cerrar una alianza con una organización local, pero quizá entremos a Colombia en julio de este año”.

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