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¿Cómo alimentarse correctamente para practicar senderismo?

Es fundamental alimentarse con los productos adecuados a la hora de practicar esa actividad deportiva. Conozca aquí algunas recomendaciones de expertos.

22 de febrero de 2025 - 05:02 p. m.
Alimentarse correctamente le ayudará a tener un buen ritmo en la caminata.
Foto: Alcaldía Distrital de Bogotá
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Si va a practicar senderismo, una alimentación adecuada es clave para mantener su energía y disfrutar del recorrido sin inconvenientes.

Más allá de llevar cualquier snack en la mochila, es fundamental seleccionar los alimentos adecuados para cada etapa: antes, durante y después de la caminata. Factores como la duración del trayecto, el tipo de terreno y la intensidad del esfuerzo determinan sus necesidades nutricionales, por lo que una buena planificación le permitirá optimizar su rendimiento, favorecer la recuperación y evitar cargar peso innecesario.

“El reto de realizar caminatas en la montaña exige una adecuada compensación nutricional, especialmente para quienes no están acostumbrados a la altura. Es fundamental equilibrar el consumo de macronutrientes: carbohidratos complejos, proteínas y grasas saludables”, dijo el doctor Alain Riveros Rivera, médico y fisiólogo, profesor del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad Javeriana.

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Vale la pena mencionar que los carbohidratos, proteínas y grasas desempeñan roles esenciales y complementarios en la nutrición durante la actividad física, ya que cada uno actúa de manera diferente en el organismo:

¿Qué debe comer antes y durante una caminata de senderismo?

Según Medardo Díaz Guevara, médico general y miembro de la red de especialistas de la plataforma de salud DoctorAkí, la nutrición en caminatas se debe entender en tres fases distintas, cada una con sus propios requerimientos nutricionales específicos:

“La hidratación en altura requiere una comprensión también especial, debido a los particulares desafíos fisiológicos que presenta el ambiente de montaña. Las condiciones atmosféricas en la altura crean un escenario único donde la pérdida de agua a través de la respiración se intensifica significativamente, un fenómeno que muchas veces pasa desapercibido para el excursionista”, dijo Riveros- Rivera.

Díaz menciona que para una actividad moderada, el rango recomendado es 0.5 a 1 litro de agua. Esto se debe a que este valor refleja la tasa típica de pérdida de líquidos a través del sudor y la respiración durante el ejercicio. Sin embargo, se debe tener en cuenta que este rango es ajustable, pues cada persona tiene necesidades diferentes, ya que factores como el nivel de condición física, el peso corporal y la eficiencia metabólica pueden influir en la tasa de pérdida de líquidos.

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“Para determinar la cantidad total de agua necesaria para una excursión, debemos considerar múltiples variables interrelacionadas. La duración del recorrido, su dificultad técnica, la temperatura ambiente y la tasa individual de sudoración. La intensidad del ejercicio, que podemos monitorear a través de cambios en nuestra frecuencia cardíaca, nos proporciona una guía para ajustar nuestra estrategia de hidratación”, recomendó Riveros- Rivera.

Por ejemplo, en actividades de intensidad leve a moderada, un litro y medio de agua suele ser suficiente para mantener una hidratación adecuada. Sin embargo, cuando la intensidad o la duración aumentan, el cuerpo necesita más que solo agua. En estos casos, los electrolitos desempeñan un papel clave, ya que se pierden a través del sudor y deben reponerse para mantener el equilibrio del organismo.

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“El cuerpo no solo pierde agua al sudar, sino también minerales esenciales como sodio, potasio, magnesio y calcio, fundamentales para múltiples procesos fisiológicos durante el ejercicio”, explicó Díaz. “Los electrolitos regulan la conducción nerviosa, la contracción muscular y el balance hídrico celular. Un desequilibrio en estos niveles puede provocar calambres musculares, fatiga prematura e incluso afectar el rendimiento cardíaco y la función neurológica en casos más severos”.

Para evitar estos problemas y optimizar el rendimiento, se recomienda el uso de ciertos suplementos estratégicos:

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“Es fundamental entender que estos suplementos, aunque útiles, no sustituyen una alimentación bien planificada basada en alimentos integrales. Funcionan mejor como complementos estratégicos dentro de una dieta balanceada, especialmente cuando el acceso a alimentos frescos es limitado o cuando las demandas físicas son particularmente exigentes”, concluyó Díaz.

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Por otro lado, en condiciones climáticas desafiantes, como calor extremo o gran altitud, las necesidades de hidratación aumentan considerablemente, pudiendo alcanzar hasta 1.5 litros por hora. Según Díaz, esto se debe a distintos factores fisiológicos:

En ambos casos, una hidratación adecuada es clave para mantener el rendimiento y prevenir efectos negativos como fatiga, mareos y calambres musculares. Además, la alimentación debe ajustarse a las condiciones climáticas para optimizar la energía y la recuperación.

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“Cuando se trata de adaptarse a diferentes condiciones climáticas, no solo es necesario ajustar la vestimenta y el ritmo de la actividad, sino también la alimentación”, explicó el médico de la Javeriana.

“Estos valores no deben interpretarse como límites rígidos, sino como referencias que deben ajustarse según las necesidades individuales y las señales del cuerpo”, añadió Díaz.

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Una estrategia efectiva consiste en iniciar la actividad bien hidratado y mantener un consumo regular de agua durante el ejercicio. En lugar de ingerir grandes cantidades de una sola vez, lo ideal es tomar sorbos pequeños y frecuentes para evitar molestias. Además, el color de la orina puede servir como un indicador práctico del estado de hidratación: un tono amarillo pálido sugiere un nivel adecuado, mientras que un color más oscuro indica la necesidad de aumentar la ingesta de líquidos.

Tenga en cuenta, por otro lado, que un aspecto frecuentemente subestimado, pero crucial, es la elección de la vestimenta. La ropa técnica diseñada para la actividad física no es un lujo, sino una necesidad funcional. Estas prendas están fabricadas con materiales que favorecen la transpiración, ayudan a regular la temperatura corporal y previenen problemas derivados de la humedad y la fricción.

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“La ropa inadecuada puede crear un efecto invernadero alrededor del cuerpo, aumentando la sudoración y, por ende, las pérdidas de agua. Además, cuando la ropa se satura de sudor, pierde su capacidad de aislamiento térmico, lo que puede ser especialmente peligroso en ambientes de montaña donde los cambios de temperatura pueden ser bruscos”, señaló Riveros-Rivera.

Para evitar estos problemas, es fundamental elegir la vestimenta según las condiciones climáticas. Por ejemplo, en temperaturas cálidas, el uso de ropa ligera y transpirable ayuda a disipar el calor y reducir la sudoración excesiva. Las prendas de colores claros reflejan la radiación solar, mientras que los tejidos con tecnología de secado rápido y protección UV ofrecen mayor comodidad y seguridad en caminatas prolongadas bajo el sol.

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En climas fríos o variables, la estrategia de vestimenta por capas es la más efectiva. Una primera capa transpirable ayuda a mantener la piel seca, una capa intermedia de aislamiento térmico conserva el calor corporal y una capa externa impermeable o cortavientos protege de la lluvia, la nieve y el viento. Elegir materiales adecuados, como lana merino o tejidos sintéticos avanzados, puede marcar la diferencia en la comodidad y seguridad durante la actividad para evitar la deshidratación.

Errores comunes en caminatas

“Los signos de deshidratación y problemas nutricionales durante la actividad física son señales de alerta que nuestro cuerpo nos envía, y comprender cómo identificarlos y responder adecuadamente puede ser crítico para nuestra seguridad en la montaña”, puntualizó Díaz.

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Algunas señales son:

“Se debe entender que estos problemas no son independientes, sino que suelen estar interrelacionados. La deshidratación puede afectar la absorción de nutrientes y el metabolismo de la glucosa, mientras que los desequilibrios nutricionales pueden comprometer la capacidad del cuerpo para mantener una hidratación adecuada. Por ello, la prevención y el manejo deben abordarse de manera integral”, explicó Díaz.

Por su parte, Riveros-Rivera recomienda:

“La falta de planificación en la alimentación puede comprometer seriamente una expedición. La nutrición debe organizarse con el mismo nivel de detalle que la selección del equipo técnico”, concluyó el profesor de la Javeriana.

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Por Leidy Barbosa Ramírez

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales. leidyramirezb lbarbosa@elespectador.com
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