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¿Cómo respirar bien a la hora de hacer senderismo? Un experto le explica

Respirar correctamente al hacer senderismo mejora la resistencia, reduce la fatiga y optimiza el rendimiento en la montaña.

02 de abril de 2025 - 04:32 p. m.
mantener una respiración controlada, también se regula activamente el ritmo cardíaco, un aspecto especialmente valioso al enfrentar terrenos desafiantes como pendientes pronunciadas o zonas técnicas.
Foto: Pixabay
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¿Alguna vez se ha preguntado si está respirando bien mientras hace senderismo? Puede parecer una pregunta extraña, después de todo, respirar es algo que hacemos de manera automática. Sin embargo, cuando se trata de caminar por la montaña, la forma en que respiramos puede marcar la diferencia entre disfrutar el recorrido o terminar agotado antes de tiempo.

“La respiración adecuada durante el senderismo juega un papel fundamental en el rendimiento físico general. Cuando se respira correctamente, los músculos reciben un flujo constante y abundante de oxígeno, lo que aumenta significativamente tu capacidad de resistencia. Este proceso fisiológico permite que tus tejidos musculares funcionen de manera óptima durante períodos prolongados, retrasando la aparición de la fatiga que normalmente limitaría el rendimiento. La diferencia entre una respiración eficiente y una deficiente puede transformar completamente su experiencia en la montaña, convirtiendo una caminata agotadora en una experiencia energizante y sostenible”, aseguró el Dr. Federico Peters, médico general y miembro de la red de especialistas de la plataforma de salud DoctorAkí.

Explica que al mantener una respiración controlada, también se regula activamente el ritmo cardíaco, un aspecto especialmente valioso al enfrentar terrenos desafiantes como pendientes pronunciadas o zonas técnicas. Un corazón que late a un ritmo estable y controlado trabaja de manera más eficiente, permitiendo una mejor distribución del oxígeno en todo el cuerpo y reduciendo la sensación de agotamiento. Este control cardiovascular facilita mantener un paso constante y gestionar mejor la energía a lo largo de la ruta, evitando picos de esfuerzo que podrían provocar una pérdida del aliento y comprometer la seguridad en la montaña.

Otros factores que ayuda una buena respiración son:

¿Cómo respirar correctamente en el senderismo?

Uno de los temas más recurrentes en el senderismo es la recomendación de evitar respirar por la boca. Si bien esto es cierto en muchos casos, no siempre es una regla absoluta. Según el Dr. Federico Peters, la respiración nasal aporta importantes beneficios que mejoran la experiencia en la montaña. Al inhalar por la nariz, el aire pasa por un sistema de filtración natural que retiene partículas nocivas y alérgenos, además de calentarse y humidificarse antes de llegar a los pulmones.

Sin embargo, la respiración exclusivamente nasal tiene sus limitaciones, especialmente cuando el cuerpo demanda un mayor aporte de oxígeno. En ascensos pronunciados o segmentos de alta intensidad, la respiración bucal se vuelve una necesidad fisiológica natural que no debe reprimirse. La boca permite un mayor volumen de intercambio de aire, facilitando tanto una inhalación más abundante de oxígeno como una exhalación más completa de dióxido de carbono. Este tipo de respiración, aunque menos filtrada y humidificada, satisface las necesidades inmediatas de oxigenación durante esfuerzos intensos.

“Es importante entender que esta adaptación temporal es perfectamente normal y beneficiosa en contextos específicos, siempre que no se convierta en un patrón respiratorio predeterminado durante toda la actividad. La estrategia ideal para la mayoría de los senderistas debería consistir en dominar un sistema híbrido de respiración, adaptándolo al terreno y a la intensidad del esfuerzo. La técnica de inhalar por la nariz y exhalar por la boca aprovecha las propiedades de filtración y regulación de la respiración nasal en la inhalación, mientras facilita una liberación rápida y eficiente del dióxido de carbono a través de la boca durante la exhalación”, dijo el médico.

El Dr. Peters ofrece, además, una serie de recomendaciones clave para optimizar la respiración durante las caminatas en la montaña.

Terreno plano o suave

Subidas o pendientes pronunciadas

Terreno irregular o con obstáculos

Descensos o bajadas

“Unos consejos adicionales son que para mejorar la respiración en el senderismo, es recomendable practicar previamente con ejercicios de respiración diafragmática en reposo para acostumbrar el cuerpo a una oxigenación más eficiente. Por último, es importante adaptar el ritmo de la marcha a la capacidad física, escuchando las señales del cuerpo y ajustando la respiración según el nivel de esfuerzo para evitar la fatiga y mejorar el rendimiento” puntualizó.

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Algunos ejercicios son:

“Para mejorar la capacidad pulmonar de manera efectiva, es recomendable practicar estos ejercicios al menos tres o cuatro veces por semana. Mantener una postura adecuada, con la espalda recta y los hombros relajados, facilita la respiración y optimiza el intercambio de oxígeno. Además, la hidratación constante es clave, ya que los pulmones funcionan mejor cuando el cuerpo está bien hidratado, favoreciendo una respiración más eficiente durante el esfuerzo físico”, puntualizó el médico.

¿La altura afecta la respiración?

El Dr. Federico Peters menciona que sí, pues la altitud genera un desafío fisiológico notable para el cuerpo humano, fundamentalmente debido a la disminución de la presión barométrica. A medida que ascendemos en elevación, la atmósfera se vuelve más delgada y la presión del aire disminuye gradualmente, lo que significa que cada respiración contiene menos moléculas de oxígeno. El cuerpo detecta inmediatamente este déficit a través de receptores especializados y responde aumentando la frecuencia respiratoria y el ritmo cardíaco para compensar la menor disponibilidad de oxígeno, un proceso conocido como respuesta hipóxica ventilatoria.

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“Esta adaptación compensatoria, aunque necesaria, viene con consecuencias significativas para el senderista. El aumento en la frecuencia respiratoria puede evolucionar rápidamente hacia un patrón de hiperventilación, donde exhalamos demasiado dióxido de carbono en relación con el oxígeno que podemos captar. Simultáneamente, los músculos respiratorios deben trabajar con mayor intensidad, consumiendo más energía. Este círculo vicioso explica por qué incluso senderistas experimentados y en excelente condición física pueden encontrarse sorprendentemente agotados al enfrentar rutas a gran altitud, y por qué pueden desarrollarse síntomas del mal agudo de montaña (soroche) como dolores de cabeza pulsátiles, náuseas e insomnio”, explicó.

Además de la altitud, las condiciones climáticas también pueden afectar la respiración y el rendimiento en la caminata. Dependiendo del entorno, el cuerpo debe adaptarse a distintos desafíos respiratorios:

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  1. Clima frío: El aire frío y seco puede irritar las vías respiratorias, provocando sensación de falta de aliento y mayor esfuerzo al respirar. Consejo: Proteger la boca y la nariz con una bufanda o pasamontañas ayuda a calentar y humidificar el aire antes de inhalarlo, reduciendo la irritación.
  2. Clima cálido y seco: La deshidratación disminuye la eficiencia en la oxigenación, mientras que el calor puede acelerar la frecuencia respiratoria, aumentando la sensación de fatiga. Consejo: Mantenerse hidratado bebiendo agua regularmente y hacer pausas en zonas con sombra ayuda a conservar la energía y mejorar la respiración.
  3. Clima húmedo: La mayor densidad del aire en ambientes húmedos puede dificultar la oxigenación y generar una sensación de pesadez en el pecho. Consejo: Ajustar el ritmo de la marcha y practicar respiraciones profundas y pausadas facilita la adaptación y evita el sobreesfuerzo.

Para contrarrestar los efectos de la altura y el clima en la respiración, los senderistas pueden adoptar técnicas específicas que optimicen el intercambio de oxígeno y faciliten la adaptación del cuerpo. Estas técnicas son:

“Si respirar únicamente por la nariz resulta difícil, se puede combinar con la respiración por la boca en momentos puntuales. Lo más importante es mantener un ritmo cómodo que permita hablar sin dificultad ni sensación de ahogo”, afirmó.

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Tenga en cuenta que si experimenta falta de aire o mareo durante una caminata, lo primero que debe hacer es detenere en un lugar seguro y concentrarse en la respiración. Realice algunos ejercicios anteriormente dichos, además mantengase hidratado, bebiendo pequeños sorbos de agua para evitar que la deshidratación agrave los síntomas. Si el malestar persiste, recuestese con las piernas elevadas para favorecer la circulación sanguínea y estabilizarse más rápido.

“No se apresure a seguir caminando; espere hasta sentirse completamente estable y comunique su estado a sus compañeros para recibir apoyo si es necesario. Si los síntomas persisten o empeoran, descienda a una menor altitud y presta atención a signos como dolor de cabeza intenso o náuseas, que podrían indicar mal de altura”, finalizó.

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Por Leidy Barbosa Ramírez

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales. leidyramirezb lbarbosa@elespectador.com
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