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Aguas cálidas, dunas polvorientas y ciudades silenciosas y fiesteras son epicentros de múltiples actividades que demuestran la riqueza de Los Cabos, una tierra en donde el calor y la buena energía emana de sus calles y habitantes para contagiar día a día a cientos de viajeros, como los colombianos, que tienen el mérito de representar al país como el primero de Latinoamérica, y el tercero internacional que más turistas aporta al destino, con un tráfico de 1.410 viajeros al cierre del primer trimestre, según la Agencia de Aviación Civil.