Tiempo después sirvió como estación de abastecimiento y sitio de descanso de las tripulaciones de balleneros que frecuentaban las Islas Galápagos. Luego vendrían científicos y exploradores (su tamaño, aislamiento y biodiversidad la convirtieron en un paraíso natural) y a comienzos de los años 90 nuevamente expedicionarios en busca de las riquezas que ocultaron los piratas. Se hicieron más de 300 incursiones, pero nunca tuvieron éxito.
Hoy la Isla del Coco, Patrimonio de la Humanidad desde 1997, es un lugar frecuentado por investigadores que anhelan aprovechar su riqueza para estudiar la evolución de algunas especies y turistas que quieren explorar sus 24 km² de superficie y disfrutar del buceo o las caminatas a impresionantes caídas de agua.
El contacto con la naturaleza es el eje central de este viaje, pues aquí habitan más de 300 especies de peces, 400 de insectos, 100 de aves, tres de tortugas marinas, más de 600 de moluscos y cinco de reptiles. Sus aguas también son hogar de tiburones de aleta blanca, tiburones martillo, peces loro y mantarrayas.
Travesía a la Isla del Coco
Cómo llegar
El viaje dura aproximadamente 32 horas y comienza en el puerto de Puntarenas. Los cruceros Undersea Hunter tienen rutas todo el año y los Sea Hunter solo de junio a noviembre. Son viajes que por lo general duran once días e incluyen la entrada a este parque natural. Las salidas son los martes y sábados.
Excursiones
En la isla no hay ningún lugar para alojarse, el barco es donde se duerme y se come, por eso además de bucear durante el día, la sugerencia es realizar caminatas y disfrutar de las cascadas, bosques, playas doradas y diversidad de animales y plantas.
Buceo
No se recomienda para principiantes. Es ideal que se tenga experticia en buceo nocturno y en corrientes para disfrutar más la experiencia. Existen tres bahías especiales para el buceo: Chatham, Iglesias y Wafer, en donde es posible toparse con tiburones de punta blanca, cabeza de martillo o ballena.