El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Mal de altura o montaña al hacer caminatas: qué es, síntomas y cómo evitarlo e identificarlo

El mal de altura puede aparecer al llegar rápidamente a zonas elevadas, pero conocer sus síntomas y saber cómo prevenirlo ayuda a disfrutar el viaje con mayor seguridad.

23 de agosto de 2026 - 07:00 p. m.
Este fenómeno ocurre cuando el cuerpo se enfrenta a la disminución del oxígeno en las zonas altas
Foto: Colaborador/a Esporádica
PUBLICIDAD

Si tiene el sueño de caminar por un nevado, conocer el páramo o visitar una ciudad ubicada a gran altura, hay algo que no debería pasar por alto: su cuerpo también tiene que prepararse para el viaje. A medida que aumenta la altitud, el aire contiene menos oxígeno y pueden aparecer síntomas que conviertan una aventura esperada en una experiencia bastante incómoda.

¿Cómo identificar sus síntomas y qué hacer si aparecen? Aquí se lo contamos.

¿Qué es?

El mal de altura, también conocido como soroche o mal agudo de montaña, aparece cuando una persona asciende rápidamente a lugares donde hay menos oxígeno disponible en el aire. Suele presentarse a partir de los 2.400 metros sobre el nivel del mar y afecta principalmente a quienes no están acostumbrados a vivir en zonas de gran elevación.

Por eso, una persona que vive habitualmente en una zona baja puede experimentar síntomas al viajar rápidamente a destinos como Bogotá, ubicada a unos 2.600 metros de altitud, o a regiones montañosas de países como Perú, Bolivia o Nepal. La intensidad depende de factores como la rapidez del ascenso y el grado de aclimatación de cada persona.

¿Qué síntomas hay?

Para reconocer el mal de altura rápidamente, es importante prestar atención a cómo evoluciona el cuerpo después de llegar a una zona elevada.

1. Mal de altura leve

Es la forma más frecuente y suele aparecer entre 6 y 12 horas después de llegar a una altitud elevada. Los síntomas más comunes son:

En muchos casos, estos síntomas mejoran en 12 a 48 horas si la persona deja de ascender y permite que su cuerpo se aclimate.

2. Mal de altura moderado

El mal de altura puede volverse más serio cuando el dolor de cabeza se hace intenso y persistente, los vómitos aumentan o el cansancio llega al punto de dificultar las actividades habituales. Uno de los principales signos de alarma es la ataxia, es decir, la pérdida de coordinación o dificultad para caminar correctamente.

No ad for you

Si aparecen estos síntomas, no se debe continuar ascendiendo. La persona necesita ser evaluada y, dependiendo de la gravedad, puede ser necesario descender a una menor altitud.

3. Mal de altura severo

En los casos más graves pueden aparecer complicaciones potencialmente mortales, principalmente el edema cerebral de gran altitud y el edema pulmonar de gran altitud.

No ad for you

El edema cerebral puede manifestarse mediante:

Mientras tanto, el edema pulmonar puede provocar:

Estos signos son una emergencia médica. Ante su aparición, es necesario buscar atención inmediata y descender a una menor altitud lo antes posible; el oxígeno suplementario puede ser necesario como parte del tratamiento.

¿Hay condiciones preexistentes?

El mal de altura puede afectar incluso a personas saludables y con buena condición física, especialmente cuando ascienden rápidamente desde zonas de baja altitud. Sin embargo, algunas enfermedades preexistentes pueden hacer que una persona tenga mayores dificultades para adaptarse a la altura o que una eventual descompensación sea más complicada.

No ad for you

Entre las condiciones que requieren especial atención se encuentran:

Por eso, quienes tienen alguna de estas condiciones deberían consultar con su médico antes de viajar a destinos de gran altitud. Una valoración previa permite conocer el estado de salud, identificar posibles riesgos y recibir recomendaciones específicas para evitar complicaciones durante el viaje.

También es importante prestar especial atención a los niños que viven habitualmente en zonas de baja altitud, particularmente los menores de 14 años, ya que pueden ser más susceptibles al mal de altura. En estos casos, es fundamental observar cualquier cambio en su estado de salud después del ascenso y actuar ante la aparición de síntomas.

No ad for you

¿Cómo evitarlo y, si le da, identificarlo?

No existe una forma de prevenirlo por completo, pero ascender de manera gradual y permitir que el cuerpo se aclimate puede reducir el riesgo. Para ello:

Si tiene más dudas, puede consultar esta infografía donde explicamos con más detalle el soroche: Soroche bajo control: consejos prácticos para saber cómo tratarlo

No ad for you

⛰️⛰️⛰️Si quiere saber más sobre senderismo puede seguir Entre Montañas un espacio de El Espectador dedicado a estos temas 🌄🌄

Ver todas las noticias