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Senderismo responsable: siete claves para cuidar la naturaleza sin dejar rastro

Recorrer un sendero implica más que caminar: también supone asumir un compromiso con el entorno.

22 de abril de 2026 - 04:00 p. m.
Elegir bastones y botas de senderismo es fundamental para una buena caminata
Foto: Colaborador/a Esporádica
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Cuando se camina por un sendero, no solo se avanza entre montañas, bosques o ríos: también se entra en un territorio que tiene sus propios ritmos, equilibrios y límites. A veces se olvida que la conexión con la naturaleza no depende únicamente de contemplarla, sino de la forma en que se habita, aunque sea por unas horas.

Y es que no se trata solo de llegar a la cima o completar una ruta. Cada paso deja una huella, visible o no, y ahí es donde cobra sentido una idea sencilla pero contundente: no somos dueños de este paisaje; somos visitantes. Respetar sus reglas no limita la experiencia, la transforma.

¿Cómo ir a un sendero y ser responsable?

Ir a un sendero y hacerlo de manera responsable no depende únicamente de la intención de quien lo recorre, también implica comprender que ese espacio hace parte de un sistema más amplio, donde convergen normas, comunidades y estrategias de gestión diseñadas para protegerlo.

Según Jair Mendoza Aldana, oficial de Medios de Vida y Turismo Regenerativo de WWF Colombia, esta mirada es clave para entender el turismo en el país. “En Colombia, el turismo sostenible no es una idea abstracta: existe un conjunto de lineamientos y buenas prácticas que buscan garantizar que los destinos se mantengan en equilibrio, tanto en lo ambiental como en lo social y cultural”, explicó.

Así, más que una actividad recreativa, el senderismo se convierte en una experiencia que exige conciencia, respeto y una participación activa en la conservación del territorio.

Una de las claves para recorrer un sendero de forma responsable es guiarse por el manual del senderista, conocido como “No Deje Rastro” (NDR), un enfoque que incluso promueve la organización de Colparques. Este programa internacional, impulsado por National Outdoor Leadership School, fomenta el uso responsable de las áreas naturales al ofrecer herramientas para evaluar nuestras acciones y tomar decisiones que reduzcan al mínimo el impacto sobre el entorno.

Principio 1: Planifique y prepare su viaje con anticipación.

Antes de poner un pie en el sendero, la experiencia ya comenzó. Planificar no solo mejora la comodidad y la seguridad, también es la primera forma de reducir el impacto sobre el entorno.

Según Jair Mendoza Aldana, el viajero responsable debe informarse previamente, investigar qué operadores aplican buenas prácticas sostenibles y elegir destinos que realmente estén comprometidos con la conservación. Hoy, esa información está al alcance en canales digitales y permite tomar decisiones más conscientes desde el inicio.

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Además, en esa preparación hay puntos clave que marcan la diferencia.

Principio 2: Viaje y acampe en superficies resistentes.

Uno de los impactos más comunes del senderismo es el pisoteo, que puede deteriorar la vegetación y compactar el suelo. Por eso, la clave está en moverse y acampar sobre superficies resistentes, adaptando las decisiones según el tipo de área que se visite:

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Principio 3: Disponga de desperdicios de la manera más apropiada.

Ser responsable en un sendero empieza por lo más básico: cómo se manejan los residuos. Según Mendoza, evitar el desperdicio de agua, no contaminar fuentes hídricas y reducir al máximo los plásticos de un solo uso son acciones esenciales.

En este último punto es clave entender que los residuos orgánicos también generan impacto. Restos de comida, cáscaras o semillas, aunque sean naturales, no pertenecen a ese ecosistema y pueden alterar el comportamiento de la fauna, generar dependencia hacia los humanos o afectar el equilibrio del lugar. Por eso, también deben regresar con usted.

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Principio 4: Respete la fauna silvestre.

Mendoza explica en este punto que esto implica evitar cualquier forma de afectación a los animales y su entorno, no participar en actividades ilegales y entender que cada acción tiene un impacto en el equilibrio natural.

“Observar sin intervenir es la regla: caminar sin hacer ruido, mantener distancia y utilizar herramientas como binoculares permite disfrutar la vida silvestre sin alterar su comportamiento. Perseguir, tocar o alimentar animales no solo los estresa, también puede hacerlos dependientes del ser humano o exponerlos a riesgos”, mencionó.

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Además, proteger la fauna implica cuidar lo que no siempre se ve: su relación con el entorno. No dejar residuos, almacenar bien la comida y evitar atraer animales previene que pierdan su comportamiento natural y se conviertan en una amenaza tanto para ellos como para las personas.

Los otros tres principios clave

⛰️⛰️⛰️Si quiere saber más sobre senderismo puede seguir Entre Montañas un espacio de El Espectador dedicado a estos temas 🌄🌄

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