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Turismo en India: qué ver y qué hacer, consejos y curiosidades

Palacios, indios, turistas, carros, motos, tuctucs, vacas, camellos y el Taj Mahal, una de las Siete Maravillas del Mundo. El triángulo dorado de la India es una buena aproximación a la cultura e historia de un país que, gracias a su riqueza física y espiritual, transforma a quien lo visita. Sus colores, olores y sabores son intensos, agradecidos e inolvidables.

16 de octubre de 2019 - 01:14 p. m.
Un sadhu en una de las calles de Jaipur, la ciudad rosa de India / María Alejandra Castaño Carmona.
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En India no es difícil adaptarse, sin importar las diferencias. En el segundo país más poblado del mundo se destaca la cultura de la no violencia y eso se hace evidente en sus calles, donde, a pesar del tráfico pesado, los pitos, el bullicio y los ríos de gente, hay sonrisas.

Y como muchas veces pasa, en nuestro caminar nos encontramos con un namasté (saludo de origen sánscrito: lengua sagrada), acompañado de un gesto que se considera un “mudra” (posición simbólica de las manos con las palmas juntas en forma de rezo).

Indias en Jaipur, India. / María Alejandra Castaño Carmona

«Al juntar las manos cerca del chakra del corazón, la creencia afirma que aumentamos el flujo de energías positivas, y al inclinar la cabeza y cerrar los ojos, nuestra mente se centra en el flujo de tal energía que hace crecer el amor por los otros, y la mente por un momento se rinde a favor del corazón”, dicen en India, el país rojo, azul, verde, morado… El país dorado.

(Lea también: Primera entrega, Turismo en India: entre la belleza y el caos)

Jaipur, fuerte y rosa

A 270 kilómetros, unas cinco horas en carro desde Delhi, pasando por pequeñas ciudades y cultivos verdes donde se ve a las indias recogiendo arroz, maíz, trigo y especias, y donde resalta el color intenso de sus saris (vestuario tradicional de las mujeres), está Jaipur, capital del estado de Rajastán.

Esta carretera está en buen estado y, en el camino, hay plazoletas de comidas con restaurantes también populares en Occidente, y baños con inodoros (aunque ya es normal conseguirlos en restaurantes y hoteles de las ciudades más turísticas, en India es tradicional usar letrinas, pues consideran que son saludables porque el cuerpo toma una mejor postura para expulsar sus desechos. Y no suelen usar papel higiénico).

Ya en Jaipur, conocida como la ciudad rosa de India, hay que tener los sentidos muy abiertos para recibir todo lo que esta ciudad ofrece. Alfombras, cristales, figuras de mármol, textiles, palacios como los de los cuentos de fantasía, puestos callejeros de comida, indios, turistas, vacas y hasta camellos.

Fue fundada en 1728 por el marajá Sawai Jai Singh, quien llegó al poder con once años, era el gobernante de la histórica Amber y muy aficionado a la astronomía. Más tarde se decidió a abandonar la histórica ciudad y trasladarse a la actual “Ciudad de Jai”.

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Entre las mayores riquezas por conocer en India, precisamente, está el Fuerte de Amber, situado a catorce kilómetros del centro de Jaipur, construido en piedra arenisca y mármol por los reyes mongoles con el objetivo de defender la ciudadela, que hicieron el complejo en una posición más elevada. Hoy en día para llegar al palacio se pueden tomar jeeps.

Una de las panorámicas del Fuerte de Amber. / María Alejandra Castaño Carmona

Este fuerte tiene cuatro patios, salas, jardines, hermosas vistas al lago Maotha y a las imponentes e históricas murallas. Dicen que en el Salón de los Espejos, uno de los más lindos del lugar, la familia real solo tenía que prender una vela para que se iluminara todo el gran salón gracias a la ubicación de los espejos y el reflejo que producen.

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El Fuerte de Amber parece una gran escenografía para una película de Bollywood: columnas gigantes, mosaicos, puertas de marfil y madera de sándalo, elefantes, cabras y monos acompañan su visita.

En Jaipur también está otro de los monumentos con el magnetismo necesario para atraer miradas. Además, es común verlo en libros y revistas turísticas o en fotos de alguna red social. Es el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos, cuyo solo nombre ya presagia los secretos y leyendas que encierran sus muros.

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Hawa Mahal o Palacio de los Vientos. / Pixabay

Su fachada tiene 953 pequeñas ventanas y fue construido para que las esposas del marajá Sawai Pratap Singh pudieran ver las calles de la ciudad sin ser vistas desde afuera ni entre ellas.

Otros lugares de interés en Jaipur son Jal Mahal, también conocido como el Palacio del Agua, ubicado en el medio del lago Man Sagar; Jantar Mantar, uno de los cinco observatorios astronómicos que se construyeron en India en 1728 por orden del marajá Jai Singh, y los tradicionales bazares donde puede conseguir piedras preciosas, alfombras, tejidos, té y especias, entre otros.

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Agra y una de las más lindas historias de amor

Disfrutar de una conversación, así no se hable el mismo idioma, o ver cómo la gente esquiva carros, tuctucs, motos y bicicletas (en India hay un dicho que dice que los policías de tránsito reencarnaron en vacas, porque son las únicas que pueden parar el tráfico) ya son un gran atractivo de este país rico y multicultural. Pero el triángulo dorado se complementa con Agra, anfitriona de una de las joyas de la humanidad.

A 246 kilómetros de Jaipur se empiezan a ver letreros con imágenes y palabras que la mayoría reconoceríamos: Taj Mahal, una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo.

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El Taj Mahal solo se puede visitar durante tres horas. / Getty Images

Este mausoleo, sinónimo de amor y belleza, es uno de los lugares más visitados del mundo, protagonista de muchos mitos, cuentos y sueños, e inspiración para películas, canciones e historias de amor.

Fue construido entre 1631 y 1653 bajo el mando de Shah Jahan para albergar la tumba de su esposa, Mumtaz Mahal, quien murió durante el parto de su decimocuarto hijo. Un símbolo de amor de mármol construido en la orilla del río Yamuna. “Un monumento para que los amantes del futuro nos recuerden para siempre”.

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La entrada para visitantes extranjeros cuesta 1.100 rupias y la visita al mausoleo principal, 200 más (1.300 rupias son aproximadamente $63.000). Y solo se puede estar en el complejo durante tres horas, esto como una medida para preservar el monumento y evitar que haya muchas personas al mismo tiempo en el lugar. Así que hay que aprovechar el tiempo e intentar despertar de lo que parece un sueño.

Es comun oír decir a los visitantes que el Taj Mahal es más grande que lo imaginado. El mármol es tan blanco, tan perfecto, que, con los cambios del color del cielo el monumento también varía. Desde una de las entradas, y dando unos pasos hacia adelante y hacia atrás de forma continua, se pueden ver unos destellos de luz que salen del edificio. “La magia del Taj Mahal”, lo llaman los locales, y sí, con tan lindo escenario, es mejor no traer leyes físicas y dejarnos llevar por la magia de India en todo su esplendor.

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Una pareja en el Taj Mahal. / María Alejandra Castaño Carmona

Como “una lágrima en la mejilla del tiempo”, lo describió el Nobel de Literatura Rabindranath Tagore. El Taj Mahal puede ser lo que quiera, pero siempre significará algo para quien lo visite.

Cualquier cosa que se diga no será suficiente, pero es probablemente uno de los lugares más recomendados del mundo, hasta por los más exigentes. Además del mausoleo, el complejo tiene dos mezquitas, jardines, lagos y fuentes con simetría perfecta, en un terreno rectangular de 580 por 305 metros.

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En Agra también se puede visitar el Fuerte Rojo y la casa de la madre Teresa de Calcuta.

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(LEA TAMBIÉN: Turismo en India: entre la belleza y el caos)

* Invitada por: Mega Travel Colombia.

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