‘Guitar Hero’, el videojuego que puso a toda una generación a rockear en frente del televisor, ha sido descontinuado. La decisión la tomó ayer la compañía fabricante Activision Blizzard luego de ver cómo las ventas de la última versión del juego (‘Warriors of Rock’) se hundieron más allá de la sostenibilidad.
Activision Blizzard no está acostumbrada a perder dinero. La empresa también produce ‘Call of Duty’ (el rey de los llamados first person shooter) y ‘World of Warcraft’ (uno de los juegos de aventura en línea más populares del mundo; incluso hay un capítulo de la serie animada South Park dedicado a burlarse del videojuego). “Simplemente no podemos hacer rentables estos juegos ante las presentes demandas del mercado”, le dijo al periódico británico The Guardian Eric Hirshberg, presidente de Activision.
Cinco años atrás, cuando la primera versión de ‘Guitar Hero’ fue lanzada, el panorama era diferente. Los consumidores se abalanzaron sobre el videojuego (cuya competencia más cercana es ‘Rock Band’). Las ganancias comenzaron a tener seis cifras. Según algunas firmas de análisis de mercado, ‘Guitar Hero 2’ vendió más de cinco millones de copias (US$200 millones). Todo iba bien, no sólo para Activision, sino también para la industria musical. A finales de 2008, el presidente de la disquera Universal le dijo al periódico norteamericano The New York Times que las canciones que se incluían en Guitar Hero se vendían dos o tres veces mejor que a través de otros canales de distribución. La versión del videojuego que se centraba exclusivamente en el catálogo de la banda norteamericana Aerosmith le dejó al grupo más ganancias que las ventas de sus álbumes. ¿Qué pasó entonces? ¿Es el fin de los videojuegos musicales?
Hay un elemento obvio: este tipo de juegos requieren de controles especiales que simulan instrumentos reales, aunque es posible jugarlos con el teclado del computador, aunque nunca es lo mismo. ‘Guitar Hero’ o ‘Rock Band’ (este último requiere, además de la guitarra, la batería, el bajo e incluso el piano) son juegos ostensiblemente más caros que casi todos los videojuegos. El modelo de negocios de este tipo de experiencias se sostiene sólo con usuarios nuevos, pues quienes ya han adquirido los controles no lo hacen de nuevo. Hasta ahí llega la supervivencia a largo plazo.
Buena parte del encanto del videojuego es presentarle al usuario nuevos retos: dejar al jugador con la sensación de que la tarea no está hecha y debe jugar un poco más para dominar todos los aspectos. ¿Una vez alguien alcanza el máximo nivel en Guitar Hero qué queda? Seguir tocando otras canciones de diferentes bandas, pero ya está.
Alguien podría decir que el éxito de juegos como Call of Duty (en donde el objetivo es masacrar tantos enemigos como sea posible, generalmente antiguos rivales militares de los Estados Unidos) y la caída de experiencias como ‘Guitar Hero’ es un claro síntoma de que las pasiones de los jugadores actuales siguen estando en el esquema clásico de derrotar a un enemigo usando la violencia.
The Guardian incluso va más allá y, en cierto sentido, proclama que nuestra era no está dominada por el rock, sino por el pop (el periódico británico la denomina generación Glee). Adiós instrumentos. Bienvenido el karaoke.
Más allá de las razones, las ventas de videojuegos musicales hablan de un mercado que no está interesado en seguir jugando a ser una estrella de rock. ‘Guitar Hero 3’ vendió 1,5 millones de copias en su primer mes en el mercado. La versión que lo siguió (‘Warriors of Rock’) apenas llegó a 86 mil copias vendidas en todo el 2010.
Activision también cancelará ‘Dj Hero’ (la contraparte en música electrónica de ‘Guitar Hero’). La muerte de estos dos proyectos supone el despido de 500 empleados de la compañía, entre programadores, animadores y artistas visuales.
Son días negros para el rock, al menos en el mundo de los videojuegos.