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Hay: ¡qué tal que no lo hubiera!

PARA ENTENDER LA IMPORTANCIA de un evento cultural como el Hay Festival que se inauguró el jueves en Cartagena conviene hacerse una pregunta al revés:

28 de enero de 2010 – 06:00 p. m.

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¿qué perderíamos los colombianos si el Hay no existiera o si este festival galés no tuviera esta cálida y tropical extensión en nuestro país? Hasta los más acérrimos críticos de este maravilloso encuentro literario tendrán que concederlo: sin el Hay Festival en Colombia y en Cartagena, nuestro país sería mucho más pobre culturalmente.

Se ha acusado al Hay Festival de ser elitista o de prestarse a una feria de vanidades para escritores y artistas. Es, más bien, un reconocimiento a las élites de la inteligencia que se destacan (en la universidad, en la academia, en la investigación científica, en las artes, la poesía y la literatura), no por motivos de su nacimiento o su capacidad económica, sino por el esfuerzo personal de los individuos, por su constancia y su talento, por su sensibilidad y su capacidad de trabajo. Ese mérito intelectual, fruto del esfuerzo y de la inteligencia, de la honestidad y la independencia mental, debe ser premiado con un respeto y un prestigio merecidos.

En esta quinta edición del Hay en Cartagena (la primera vez el Festival se hizo en el año 2006) asisten, nuevamente, grandes representantes de las letras de todo el mundo. Allí estará, ante todo, uno de los más grandes escritores vivos de nuestra lengua, el premio Cervantes Mario Vargas Llosa. Se podrá o no estar de acuerdo con sus posiciones políticas, pero a éstas no se las podrá tildar de ser sectarias o reaccionarias: Vargas Llosa es un intelectual liberal, en el sentido más amplio de la palabra, que ha criticado siempre los atentados a la libertad individual, vengan éstos de la extrema izquierda o de la extrema derecha. Y lo más importante: es un gran novelista y un gran ensayista, que ha encendido la imaginación e iluminado la inteligencia de millones de lectores en el mundo entero.

Otros grandes escritores que estarán presentes en Cartagena serán el británico Ian McEwan, autor de grandes novelas como Expiación y Ámsterdam y una voz imprescindible de las letras inglesas contemporáneas. Michael Ondaatje, novelista canadiense nacido en Sri-Lanka, ganador del Premio Booker por esa extraordinaria novela, El paciente inglés, que quizás haya sido menos leída que vista en su también muy premiada versión cinematográfica. Si el año pasado Juanes estuvo en el Hay, este año estará quien más se opuso a su concierto en Cuba: la novelista cubana del exilio Zoé Valdés, de quien habrá que oír sus polémicos argumentos en contra del cantante colombiano. Estará también presente la nueva estrella de las letras italianas, el joven novelista de Turín Paolo Giordano, que publicó hace un par de años una perturbadora primera novela sobre el malestar juvenil: La soledad de los números primos.

Pero el evento no es solamente de grandes figuras mediáticas ni tan sólo de escritores extranjeros. La lista de escritores colombianos es tan larga que, para no caer en fastidiosas omisiones, diremos solamente que, si no están todos los que son, al menos todos los que están sí son representantes importantes de nuestra literatura. Incluso García Márquez, sin ser asistente oficial del Hay, estará por estos días en Cartagena, como una gran figura tutelar del Festival y de la ciudad.

El Hay no estaría completo sin sus actividades de talleres, música y conferencias en los barrios populares de Cartagena. No todo estará encerrado en el Corralito de Piedra, pues eventos descentralizados llegarán a varios rincones de la capital del Caribe: La Boquilla, el Pozón, Boston, Las Palmeras, Getsemaní… Además de esto habrá una gran exposición sobre la obra monumental de Charles Darwin, traída directamente de Gran Bretaña, que es la mejor culminación para el Año Darwin y para conocer a fondo el gran aporte de uno de los mayores científicos de todos los tiempos. Exposiciones de dibujo y de fotografía, conciertos del gran saxofonista camerunés Manu Dibango, etc. Definitivamente, si el Hay Festival no existiera, nos lo tendríamos que inventar. Sin el Hay, Cartagena y Colombia serían mucho más pobres culturalmente hablando.

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