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La unificación de criterios necesaria para acoplar y equilibrar los sonidos de tres instrumentos es inmensa y sólo se consigue tras innumerables horas de práctica, después de discusiones y decisiones, que no necesariamente zanja un director todopoderoso como en el caso de las orquestas, sino que provienen del respeto y la confianza mutuos entre los integrantes.
Pero también pueden implicar que la práctica se ha hecho rutinaria, que las interpretaciones son menos creativas, que cesa la exploración de nuevas posibilidades. Como lo comprobarán quienes asistan al concierto en el Teatro Heredia de Cartagena esta noche, ese no es de ninguna manera el caso del Trío de Viena. Sus presentaciones en vivo en los más importantes teatros y festivales del mundo, lo mismo que los discos que periódicamente lanzan al mercado, son siempre recibidos con entusiasmo por una audiencia de seguidores leales, que no dudan en comparar a este grupo con los tríos más reconocidos del siglo pasado.
Después de graduarse de distintos conservatorios austriacos, el violinista Wolfgang Redik, el violoncelista Matthias Gredler y el pianista Stefan Mendl decidieron, en 1988, bautizar a su grupo con el nombre de la ciudad que los había reunido. Claro que tampoco hacía daño que las obras más importantes del repertorio del trío con piano estuvieran ligadas a Viena, Haydn, Beethoven y Brahms, todos ellos habitantes de Viena en algún momento de sus carreras encarnan, en cierto modo, tres momentos fundamentales de la evolución del trío con piano.
Haydn contribuyó a crear los códigos musicales que definen la música propiamente llamada clásica: la sinfonía, los cuartetos de cuerda y, en menor grado, los tríos con piano y las sonatas para este instrumento adquirieron unas características básicas gracias a su actividad, no sólo por su calidad, sino por el asombroso número de obras que agregó al repertorio disponible para los intérpretes. Beethoven llevó las posibilidades técnicas y expresivas de la música de cámara más allá de su propio tiempo y Brahms acogió esa tradición y le imprimió su sello personal con la emotividad del post romanticismo.
También harán parte del programa de estos recitales obras breves de tres compositores más cercanos a nuestro tiempo: el inglés Harrison Birwistle, el austriaco Johannes Maria Staud y el húngaro Gyorgy Kurtag. El denominador común de estas piezas es la amistad de los autores con el editor musical Bálint András Varga. Varga, de nacionalidad húngara, se encargó de la edición y publicación de las obras de varios de los músicos más influyentes del siglo XX; además es autor de varios libros que recopilan sus conversaciones con algunos de ellos.
*Por invitación del Banco de la República.