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Letras con credibilidad

‘Hotel Pekín’ es el relato más reciente de Santiago Gamboa, ingenioso y reconocido escritor bogotano.

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Es un obrero de las letras. Así define Santiago Gamboa su oficio de novelista y compara, entre chiste y chanza, su trabajo con el de los poetas a quienes les toca escribir más poquito. Ellos, por más esfuerzo que hagan, nunca llegan a copar la página de extremo a extremo y el producto de su inspiración es mucho más reducido de lo que deben plasmar los que, como él, optan por la prosa.

Los que hacen poesía son arquitectos, mientras los que se dedican al resto de saberes literarios son, simplemente, obreros. Pero Gamboa está orgulloso de ese trabajo arduo y consagrado, porque con la ayuda de su ingenio y su pluma ha conocido muchos mundos reales y un sinnúmero de universos imaginarios.

Al comienzo tuvo miedo de enfrentarse a su realidad y a eso que los seres humanos llaman destino, porque le parecía trágico vivir, comer y sobrevivir de un talento algo tímido como escribir. Sin embargo, el placer que siempre le ha proporcionado la lectura se transformó en un inmenso deleite por plasmar sus ideas originales en la pantalla de su computador y compartirlas con el público. El miedo disminuyó y el goce se potencializó cuando, en la década de los 90, presentó su primera novela Páginas de vuelta.

Pero su trabajo como obrero de las letras no concluyó con la publicación de ese primer cimiento. A ese esfuerzo le siguieron triunfos tan contundentes como Perder es cuestión de método, novela llevada al cine por Sergio Cabrera, Vida feliz de un joven llamado Esteban, Los impostores y El síndrome de Ulises, con la que este autor bogotano incrementó su popularidad en el exterior.

Ahora presenta un relato contemporáneo que se desarrolla en el continente asiático y en el que intervienen personajes con voz propia, porque el escritor se ingenió la manera de basar su historia en las charlas, anécdotas y vivencias de dos viajeros hospedados en un hotel de Pekín.

“Como escritor y como periodista creo que en esta nueva novela y en las anteriores está marcado el cuento de la credibilidad. Un libro puede tener muchos defectos, pero lo que determina que sea bueno o malo es que cuando la gente lo lea le parezca creíble y de alguna manera lógico.

 Yo voy construyendo la credibilidad de la historia a partir de las experiencias de los personajes, los que me parecen seres vivos y por eso me gusta que exista debate entre ellos”, comenta Santiago Gamboa, quien estudió literatura en la Javeriana, es licenciado en Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid, y se especializó en literatura cubana en la Sorbona, en París.

Actualmente reside en la capital francesa pero confiesa que se siente muy atraído por las ciudades asiáticas, porque siente que esconden todo un misterio por descifrar. Su cultura, su gente y hasta el idioma le han resultado prósperos para su inspiración. Santiago Gamboa no escribe todo el día, a lo sumo dedica dos horas a ese ejercicio vital, pero su cabeza siempre está gestando ideas, historias y personajes.

Este escritor se resguarda detrás de sus libros y prefiere que ellos sean los protagonistas, los que se ganen los buenos y los malos comentarios. Después de varios años dedicados a la literatura, hablar de Santiago Gamboa es hacer referencia a su obra, la misma que lo convirtió en un obrero de letras.

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