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Gabriel Sierra ha enfocado su trabajo artístico hacia los objetos que puedan tener alguna utilidad. Interesado en la manera como éstos absorben la personalidad de quienes los manipulan o utilizan, en su más reciente propuesta visual Apéndice presenta una serie de instalaciones, maquetas, dibujos y videos que estimulan las emociones humanas con el fin de generar cuestionamientos sobre la vida y el rol de cada quien en el mundo.
Sierra, formado como diseñador industrial, define esta propuesta como una formulación de preguntas y presenta una serie de ideas que giran en torno al concepto de dimensión en el contexto del hábitat o vivienda. “Cuestiono las proporciones y las medidas del espacio en donde se desarrolla la vida de las personas. Y de cómo éstas influyen en la fundación del concepto de inmueble. Donde cabe preguntar si la vivienda mínima es un atajo para tener un hogar”, comenta Sierra.
En Apéndice se encuentra una serie de maquetas que plantean el espacio mínimo que ocupa una persona. También presenta una serie de objetos y estructuras que esquematizan el espacio como puede ser modificado y alterado dependiendo de la necesidad de sus habitantes.
Todos los elementos presentes en esta muestra instalada en la Galería Casa Riegner de Bogotá, interactúan con la arquitectura e historia de la casa donde funciona la galería, además, hacen parte de la cotidianidad, pues para Sierra, los objetos que acompañan la vida son un punto de referencia para entender el contexto de las personas.
“Si no existieran las cosas ordinarias, no podríamos establecer reflexiones de reconocimiento y apropiación. Me interesa todo aquello que esconden los entornos cotidianos, me interesa explorar la importancia de lo común en nuestras vidas, especialmente en este tiempo donde todo tiene que parecer extraordinario”, comenta el artista, quien actualmente está en Sao Paulo preparando su propuesta para la XXVIII Bienal de arte de esa ciudad que se realizará en octubre próximo.
Sobre el trabajo de este creador nacido en San Juan de Nepomuceno (Bolívar) se ha dicho que como diseñador, quiere producir objetos que cumplan una función práctica en la cotidianidad, mientras que como artista busca deconstruir la misma idea del valor de uso.
En su opinión, esta dualidad en su trabajo se presenta porque es una simple cuestión de valores y cómo éstos pueden ser alterados por su representación. “Se supone que los objetos tienen que servir para algo en relación directa con nuestras necesidades, una silla sirve para sentarse, una escalera para alcanzar determinada altura y una botella para contener líquidos. De igual manera, para sentarse no necesitas de una silla. Uno puede sentarse sobre una piedra o simplemente sobre el suelo”, explica.
Es así como en Apéndice, cada uno de los objetos expuestos evocan espacios comunes de una vivienda e invitan a reflexionar sobre las relaciones que cada quien construye con su entorno.
‘Apéndice’ estará abierta al público hasta el 9 de agosto en la Galería Casas Riegner en Bogotá. Informes: 249 9194.