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“Cuba me quedó Chiquita”

El ganador del premio Alfaguara es un cubano que salió de la isla hace 17 años porque se sentía aprisionado y quería conocer el mundo.

11 de junio de 2008 – 04:39 p. m.

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El personaje principal de su libro, una liliputiense que sueña con ser una estrella, llegó a su vida en un correo electrónico. Fue una casualidad que medía 26 pulgadas, la que hizo que Antonio Orlando Rodríguez conociera a la mujer con la que ganaría el premio Alfaguara 2008. Una amiga le mandó vía e-mail la foto de Chiquita.

De inmediato el cubano tuvo que detener la historia que estaba escribiendo porque esta diminuta mujer lo hechizó. Cinco años duró la concepción de un libro de 550 páginas. Escribiendo de día y descansando en las noches, porque como él mismo afirma, “la noche se hizo para hacer cosas más entretenidas que escribir”.

Llenando los correos electrónicos de sus mejores amigas y además colegas, Daína Chaviano y Chely Lima,  con mensajes que interrogaban sobre la calidad de las primeras páginas de su historia.

Dejándose arrastrar por una historia que sólo estaba en su cabeza, pues no utiliza ningún tipo de derrotero o plan para crear sus personajes, y recordando la Cuba del siglo XIX, este amante de los “helados de palito colombianos” creó una historia que demuestra que la grandeza no tiene tamaño.

Y aunque la novela es considerada una verdadera exponente de la literatura cubana, Rodríguez afirma que para escribir sobre su tierra no hay que estar en ella. Desde el momento en que decidió radicarse en diferentes ciudades de América, pasando por Bogotá, este escritor supo que debía salir de Cuba para emprender sus proyectos  libremente.

De 1992 a 1999 vivió en la capital colombiana, donde conoció el autor nacional que más respeta y admira, Fernando Vallejo. “Me gusta por su sinceridad, su desgarramiento a la hora de escribir y porque no se parece a nadie”, afirma Antonio Orlando.

De Bogotá pasó a Costa Rica, para finalmente estabilizarse en Miami, donde se encontraba el día que lo llamaron en la madrugada del 25 de febrero de este año a despertarlo con la noticia de que se había ganado el premio. “A mí lo único que me importaba era ver mi novela publicada, ni siquiera quería participar en la convocatoria de Alfaguara, pero a veces hay que escuchar consejos por más raros que parezcan”, comenta el cubano.

Desde ese 25 de febrero, su mano no ha tocado más plumas y esferos que los que usa para firmar autógrafos en cada uno de los países que ha visitado promocionando su obra. “Tengo otra historia, también sobre Cuba del siglo XX, que no he podido escribir por estar viajando, me siento un poco agotado físicamente”.

Antonio Orlando Rodríguez anhela volver a su casa para darse a la tarea de crear su próximo libro y para finalizar un guión cinematográfico sobre emigrantes cubanos, un tema que más que global resulta muy personal.

El lanzamiento es en Cinema Paraíso de Usaquén. Carrera 6 #119B-56, a las 7:30 p.m.

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