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El dólar cerró las negociaciones de este jueves con un precio de $3.668 y durante la jornada se cotizó a un promedio de $3.658, lo que representa un alza de $23 frente a la TRM fijada por la Superintendencia Financiera para hoy ($3.635,12).
Paralelo a esto, Wall Street abrió la sesión de este jueves en rojo y su principal indicador, el Dow Jones de Industriales, bajaba un 0,40 % pese a que los últimos datos del mercado laboral siguen apuntando a la recuperación económica.
El Departamento de Trabajo de EE.UU. informó de que la cifra de solicitudes de subsidio por desempleo cayó la semana pasada por debajo de 700.000, la primera vez desde que eso ocurre desde que comenzó la pandemia de COVID-19.
Según los analistas, hay cierta preocupación por un posible aumento de la inflación, que los dirigentes han considerado sería temporal, derivado de la aceleración de la economía y los estímulos fiscales y monetarios.
Por sectores, la mayor pérdida era para el energético (-2,06 %), coincidiendo con una descenso en el precio del barril intermedio de Texas hasta 58,89 dólares (-3,76 %), al resurgir los temores por la recuperación de la demanda.
Así mismo, el euro se depreció este jueves frente al dólar hasta un mínimo que no se registraba desde cuatro meses y medio, por debajo de US$1,18 dólares, después de la publicación de cifras de la economía estadounidense, que fueron mejores de lo esperado e impulsaron al billete verde.
Estos datos llegan en medio de una advertencia del Fondo Monetario Internacional sobre la recuperación dispar en las economías globales.
“Estamos viendo una mejora general para la economía global, pero muchos países y personas – demasiadas- todavía están quedando rezagados”, indicó el portavoz de la entidad Gerry Rice en rueda de prensa virtual.
“En el pasado hemos descrito las recuperaciones divergentes y que los países se sitúan en niveles muy distintos y creo que todavía estamos viendo ese panorama general”, agregó Rice.
El FMI tiene previsto actualizar sus previsiones para la economía global antes de su reunión semestral el 6 de abril, después de que en su último informe en enero mejorara las perspectivas augurando un crecimiento mundial de 5,5 % frente a un pronóstico de 5,2 % en octubre.