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¿Lo más divertido que tendrá su personaje en ¿Los Canarios?
Las peripecias que tendrá que atravesar Manuel Hernández para sortear los celos de su esposa y sus hijos adolescentes.
¿De qué le servirán las leyes al volante?
Manuel Hernández conduce de acuerdo con su modo de pensar. Es abogado, así que sigue todas los códigos nacionales.
¿Qué ha aprendido de su personaje taxista?
A tener paciencia.
¿Un plan para hacer en un trancón en Bogotá?
Oír buena música desde mi reproductor, porque lo que ponen en las emisoras…. ¡oh!, por Dios.
¿Y a Luis Eduardo Arango cómo le va con los taxistas?
Muy bien, hemos establecido un colegaje… me gusta que me saluden como si fuera del gremio.
¿Alguna anécdota curiosa que le haya sucedido en una carrera, siendo pasajero?
Un taxista un día me dijo: “Adelante, don Luis Fernando, yo lo llevo”… y le dije: “Yo me llamo es Luis Eduardo”, y me respondió: “Qué pena, disculpe, don Luis Eduardo Solórzano”.
¿Qué tan bueno es al volante?
Me gusta andar rapidito, pero soy precavido.
¿Qué le gustó de ‘Los Canarios’ para darle el sí?
Que es una historia para disfrutarla en familia. Habla de la dignidad del trabajo y de lo que hay que hacer para sacar adelante a los tuyos.
¿Qué lo atrapa de la televisión colombiana?
Los programas que destacan nuestra idiosincrasia.
Su papel preferido.
Reencarnación Vargas en Caballo viejo. Estaba extraordinariamente bien escrito por Bernardo Romero Pereiro.
Un recuerdo de ‘Quieta, Margarita’.
El acercamiento y el descubrimiento de la música, el tango y la vida bohemia.
Su género de películas preferido.
Todas las que hagan que mi sensibilidad se altere.
Una que recomendaría.
La vida de los otros y Medianoche en París.
¿Qué tipo de programas le hacen falta a nuestra pantalla chica?
Un magazín que incluya documentales donde se cuenten nuestras historias mientras se recorre el país.
Después de darles vida a más de 40 personajes, ¿cómo se enfrenta al próximo?
Con cada personaje crece la responsabilidad de evitar repetirme. Los enfrento con mucha responsabilidad y la primera impresión que me llevo de ellos es la más importante.
¿Qué es lo que más disfruta de ser un camaleón?
Lograr sorprender al público.
¿Cómo vive la Navidad?
No me produce mayor encanto… es una época para abrazarse y decirse cosas bonitas, pero como yo lo hago todo el tiempo, no me resulta tan especial.
¿Tiene algún ritual para despedir el año?
He despedido muchos años con muchos rituales, he sacado la maleta, he comido uvas… pero no tengo uno propio.
Una receta que no le falte por estas fechas.
El mondongo hecho por mi mamá, en mi casa en Medellín. Espero ansiosamente el de este año.
¿Qué motivos tiene para brindar en este diciembre?
Puedo brindar porque este año trabajé delicioso, por tener pocos pero buenos amigos, por la compañía de mis hijos, por recibir su amor y por amarlos.