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¿Por qué un «Libro del estilo urgente» tiene hoy vigencia y pertinencia para los periodistas?
Porque el mundo de la información ha cambiado radicalmente y hace falta adaptarse a sus nuevas exigencias profesionales manteniendo los viejos principios éticos.
¿Cómo defender los principios de «calidad y ética de la información» en un mundo urgido y sobreinformado?
La abundancia de información genera desinformación. El trabajo de los periodistas consiste sobre todo en verificar, contrastar y jerarquizar. Así opondrán calidad y sentido ético frente a tantos bulos que circulan por la Red. Internet es un basural repleto de joyas, pero hay que saber distinguir lo putrefacto de lo valioso. Sobre todo porque a veces lo putrefacto brilla.
¿Cómo está llegando el libro a América Latina, a los medios y a las universidades?
Hay una gran expectación, nos llegan peticiones de ejemplares desde toda América. La distribución a cargo de la editorial va bien, a su ritmo adecuado, pero está encontrando algunos problemas, sobre todo en Argentina (por razones de política interna del país).
¿Cómo se ha transformado su estilo narrativo desde que era reportero del diario La Voz de Castilla, pasando por Europa Press, el diario El País y la presidencia de Efe?
No lo sé. Me da pudor incluso pensar que yo tenga un estilo narrativo.
¿De qué le sirvió dirigir la revista universitaria antifranquista ‘Ya era hora’?
El destino de cualquier persona depende a menudo de pequeñas decisiones, y aquélla fue una más. Como consecuencia de ello, me ‘recomendaron’ que saliera de la universidad donde estaba entonces; eso me obligó a trasladarme a la universidad Complutense, de Madrid, y en esta ciudad encontré enseguida trabajo, en la agencia Europa Press, sin haber terminado aún los estudios. Quizás todo habría sido distinto en mi vida si no hubiera ocurrido aquello. He tomado muchas pequeñas decisiones que han ido marcando un camino casi sin que yo me diera cuenta.
¿Cítenos tres consejos de su último libro sobre cómo trabajar con independencia frente a una fuente de información?
Sólo hace falta uno: pensar en el verdadero destinatario de la noticia, que es el público.
¿Y tres de buen uso del idioma?
También me sobran dos. La lectura es la cantera de todas las ideas y la garantía de una buena expresión literaria y ortográfica.
Completa seis libros sobre este tema. ¿Qué inspira a Álex Grijelmo a seguir escribiendo sobre cómo escribir mejor?
El amor por nuestro idioma y el respeto a la herramienta principal de mi profesión.
¿Un libro que lo haya convencido de «La seducción de las palabras»?
Cualquiera de los que han escrito Miguel Delibes o Gabriel García Márquez.
¿Una lección que tenga en «La punta de la lengua»?
Prefiero recibir lecciones a darlas.
¿Cuál es «El genio del idioma»?
El espíritu inconsciente que anida en todos los hispanohablantes y nos hace tomar decisiones colectivas de forma individual y espontánea pero con la disciplina de un ejército.
¿Una técnica para hacer «La gramática descomplicada»?
Explicarla con humor, mediante un lenguaje común (que no vulgar) y huir de tecnicismos difíciles para el gran público. La metáfora es la fuente de muchos conocimientos, y una gran herramienta de divulgación.
¿En qué forma su nuevo libro aborda el uso de las nuevas tecnologías multimedia?
El «Libro del estilo urgente» (que no es mío, sino de Efe) las aborda desde la perspectiva de que pronto contaremos una noticia de forma transversal en todos los soportes, con una nueva sintaxis narrativa que nos hará pasar del texto al vídeo y a la foto y al audio, para volver al texto, y al audio y a la foto y al vídeo, y al texto y a la foto… sin ninguna repetición de contenidos y sin salirnos de la misma noticia. Creo que eso es el futuro del periodismo.
¿Cómo utilizar las redes sociales sin desinformar?
Haciendo periodismo.
¿Cómo lograr que una empresa pública como Efe sea independiente del gobierno español, por ejemplo en las elecciones del domingo?
Sabiendo decir que no.
¿Y cómo que sea buen negocio en esta época multimedia?
Sólo hacen falta cuatro pasos para gestionar bien: conocer el mercado en el que uno se mueve, analizar bien los datos que tomamos de él, adoptar de las decisiones adecuadas y tener determinación para ejecutarlas.
¿Recuérdenos una noticia inolvidable que le haya tocado cubrir?
El intento de golpe de Estado en España, el 23 de febrero de 1981.
¿Un acierto informativo y un error del que se arrepiente?
Recuerdo algún acierto pero no me parece bien la vanagloria. Sobre los errores, necesitaría mucho más espacio del adecuado para esta entrevista. Ahora bien, todos los he rectificado y reconocido en cada caso. Podemos cometer un primer error, pero no el segundo que consiste en no reconocerlo.
¿Cuál es su opinión sobre el futuro de los impresos frente a internet y las tabletas?
Que deberán transformarse mucho más. En los medios impresos desaparecerá casi el género de la noticia –que se obtiene ya al instante por otros soportes– y ganarán terreno el reportaje, la crónica, la entrevista, el análisis… Los periódicos dejarán a un lado la información para especializarse en la reflexión. Pero esa transformación no será rápida.
¿Y el del libro impreso frente al electrónico?
Lo importante es la lectura; creo que en este caso el soporte no tiene tanta importancia. Sobre todo si se dan soluciones técnicas para que el libro electrónico no genere cansancio en la vista, al ser una fuente luminosa. Creo que ya hay fórmulas para eso.
¿Un par de consejos para titular y editar?
Saber qué se quiere contar exactamente y pensar en quienes van a recibir el mensaje.
También utiliza en el libro su experiencia en radio y televisión. ¿En qué cambian los mandamientos en estos medios?
Las técnicas narrativas difieren, pero los fundamentos éticos son los mismos.
Cuando no está en las noticias y el estilo urgente ¿qué lee con calma o cómo encuentra la calma?
Leo sobre todo ensayos. Filosofía del lenguaje, psicolingüística, lingüística en general… Y en cuanto a narrativa, las novelas de los grandes autores y también las que escriben mis amigos.
¿El «Estatuto de Autorregulación de la Redacción» de Efe, incluido en el libro, ha sido adoptado en otros medios y países?
Su ámbito de aplicación es sólo la agencia Efe y sus periodistas distribuidos en 110 países.
Usted ha venido varias veces a Colombia. ¿Qué ejemplos de buen o mal periodismo conoce de aquí?
«Varias veces» es poco. Casi soy colombiano… Me gusta la tenacidad de los periodistas colombianos, que siguen su propósito hasta el final y casi siempre lo consiguen. No se dan por vencidos fácilmente, ni para entrevistar a un personaje ni para obtener un dato que necesiten. Lo que no me gusta es que improvisen tanto en las entrevistas, que no las preparen bien, que no estudien la biografía del entrevistado más allá de la Wikipedia, que no hayan leído su libro o no hayan visto su película o no hayan repasado lo último que ha hecho, que les importe más tener la entrevista que su contenido mismo.