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¿De qué hablará hoy si ‘se lo permiten’?
De un montón de temas que me tienen de mal humor desde hace muchísimo tiempo, desde que estaba niño hasta hoy, desde las situaciones incómodas que se tienen en un consultorio odontológico hasta los asuntos políticos que afronta mi país.
¿Qué tanta de improvisación hay en su espectáculo de mañana?
Un 20%. Cada público es diferente y disfruto descubrir su comportamiento, por eso no lo tengo todo escrito.
¿Por qué decidió incluir en éste un cortometraje?
Por la necesidad de innovar, de darle una buena entrada a mi aparición. El cortometraje desarrolla toda una historia que finaliza con mi ingreso al escenario y durante el show también se verán algunos videos.
¿De qué está cansado Luis Chataing?
Del tráfico, de que muchos pasajeros se sienten a mi lado en los aviones y no paran de hablarme, y también de la forma en que se lleva el gobierno del presidente Chávez…
¿Con qué palabra describiría a presidente Chávez?
Decepción.
¿Cree que el humor es un escudo de protección para hablar sobre temas que pueden traerle problemas?
Es una herramienta, pues a través de la creatividad y tal vez de la ironía uno puede transmitir una idea y comunicarla sin correr el mismo riesgo que cuando se dice en una conversación formal.
¿Qué tan político es su ‘stand up’?
Este show no es el más político que tengo. En Venezuela todos los días trabajo con humor político en mi programa de radio, pero diseñé éste con temas más universales para que funcionara en muchos países; sin embargo, no puedo dejar de tocar los temas de cosas que están sucediendo en mi país.
¿Detrás de su ironía hay siempre una crítica?
No siempre, pero en muchas ocasiones sí. Soy partidario de que la gente ría y, en la medida en que la risa vaya descendiendo, vaya apareciendo un tono reflexivo, eso es una cosa que a mí me fascina.
¿Se ha sentido censurado en Venezuela?
No precisamente, pero sí me he sentido obligado a cuidarme de las cosas que digo. Por ejemplo, hay ciertos programas en los que me sugieren que no hable de ciertos temas.
¿Que le cambiaría usted a Venezuela?
Esa tendencia a votar por carisma, sin saber que la gente por la que vota está preparada.
Dijo en una ocasión que se postularía a la Presidencia de Venezuela, ¿hablaba en serio?
Estoy convencido de que algún día lo haré, no sé cuándo, pero siento que soy capaz.
¿Qué es lo más difícil de hacer humor?
Conectarse con todo el público, porque el humor de cada personas es muy diferente y dentro de una misma sala puede haber una cantidad de personas que se ríen con una cosa y con otra no, por eso tienes una hora y media para darles gusto a todos.
¿Un humorista nace o se hace?
Nace con esa capacidad o esa necesidad de comunicarse con el mundo a través del humor. Creo que es una forma de vida, es un llamado de la naturaleza entender la realidad, pero a partir del humor.
¿Cuál es la clave para lograr hacer humor universal?
Se tiene que apelar a las cosas que son prácticamente comunes a todos, como ir al banco o al médico. La clave es centrarse en la conducta humana.
¿Qué cree que lo hace distinto en escena?
Cada quien tiene su forma de contar las cosas. A mí me gusta sentir la empatía instantánea con la gente, no soy de los que buscan hacer amistades a largo plazo, pero sí quiero volverme amigo de la gente mientras comparto con ellos el escenario.