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¿Cuánta plata se invirtió en la remodelación del teatro Jorge Eliécer Gaitán?
Más de $3.900 millones.
¿Y por qué se demoraron tanto los trabajos?
Porque la obra era muy compleja. El teatro es un edificio de patrimonio y había que hacer el reforzamiento estructural conservando la arquitectura original. El trabajo estuvo a cargo del Instituto Distrital de Patrimonio.
¿Qué tiene preparado el Jorge Eliécer para este año?
Muchas sorpresas. Para empezar, tenemos tres conciertos de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, el lanzamiento de Eurocine y la celebración del Día Internacional de la Danza.
¿Qué hay en la tras escena de Ana Piedad?
Una mujer soñadora, amante de la vida, de la lectura y de los viajes.
¿Qué se necesita para ser gestor cultural?
Amor al arte, pasión, terquedad y paciencia.
¿El teatro es un drama o una comedia en Colombia?
Una tragicomedia.
¿Cuál es su sala de teatro favorita?
El Jorge Eliécer, sin lugar a dudas.
¿Se ha salido de alguna obra de teatro?
Muchas veces.
¿Quién es su dramaturgo de cabecera?
Tengo varios: Beckett, Ibsen, Shakespeare. Y colombianos: Enrique Buenaventura, Santiago García y Omar Porras.
¿El teatro contemporáneo tiene mucho de ‘show’ y poco de fondo?
No todo. Hay obras muy profundas que son grandes espectáculos.
¿Cuándo le toca improvisar?
A menudo.
¿La cultura puede ser un negocio?
Sí. De hecho, en el mundo se ha empezado a hablar de las industrias culturales.
¿A qué compañía de teatro le gustaría traer?
Avenida Dropsie, de Brasil.
¿Qué haría por amor al arte y qué no?
Tocaría todas las puertas, pero no traicionaría mis principios.
¿Por qué hay que ir al teatro?
Para entrar a otra dimensión.
¿Y es bien paga la actuación en teatro en el país?
Se ha empezado a reconocer la profesión, pero falta mucho camino por recorrer.
¿Qué les falta a los teatreros?
Que se les reconozca su trabajo.
¿El mejor espectáculo al que ha asistido?
El Circo del Sol y un concierto de los Rolling Stones en Canadá.
¿Al que quisiera asistir?
A la inauguración de los Juegos Olímpicos en Brasil.
¿El mejor actor de teatro?
Hay varios. Tuvimos en Bogotá a uno de ellos: Bob Wilson.
¿El director de teatro más berraco de todos los tiempos?
Stanislavski.
¿Su mentor?
Mi madre.
¿Su plan favorito?
Un buen concierto, una buena obra, un buen libro y un buen vino.
¿Su mayor desafío como directora del Jorge Eliécer Gaitán?
Mantenerlo como el número uno del país.
¿Qué quisiera inventar?
La fórmula mágica para presentar todo lo que queremos y tener el teatro lleno los 365 días del año.
¿Usted actúa en la vida real?
Cuando toca.
¿Cómo está la salud de la cultura en Colombia?
En emergencia, como toda la salud…
¿Lo qué más la marcó en su juventud?
Los libros.
¿Qué le falta a la cultura en el país?
Más apoyo.
Una obra memorable.
El Calígula de Pandur presentado en el Jorge Eliécer en este Festival que acaba de terminar.
¿Cómo se hacen las creaciones colectivas?
Trabajando en llave con un excelente equipo.
¿Dirigir el teatro Jorge Eliécer Gaitán es una labor quijotesca?
Claro que lo es. Pero con pasión todo se puede.
¿Quién le hace ‘show’ en la actualidad?
Los que llegan al teatro.
¿El teatro en Colombia está en obra negra?
Colombia tiene muy buen teatro y excelentes directores y actores.
La clave de su éxito.
La perseverancia y la intuición.
Su mayor pecado.
Confesable: los helados.
Una locura.
El corre corre con la reapertura del teatro.