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“Soy una rebelde con causa”

Aunque viene de una influyente casta política del país, Clara López no salió roja liberal como su familia, sino que prefiere el “amarillo polito” y se casó con un sindicalista.

16 de febrero de 2009 – 06:00 p. m.

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¿Samuel la tiene clara?

Claro, como su mandato.

Pero por ahí dicen que anda enredado.

No, solucionando enredos acumulados.

¿Será cierto eso de que el problema de movilidad radica en la inmovilidad del Alcalde?

No, radica en tener una metrópoli de ocho millones de personas sin el metro que vamos a construir.

¿No se le hace raro tanto bombazo en la ciudad?

Sabe que sí.

¿Y qué estará pasando ahí?

Alguien quiere que Colombia no se normalice.

¿Sigue siendo la rebelde de la familia?

La rebelde con causa.

¿Qué les sacó a los López?

La aguja y el dedal de mi tatarabuelo Ambrosio López.

Lo que añora de su época de infancia.

La tribu familiar.

Un recuerdo de mayo del 68.

Votando la huelga estudiantil en Harvard.

El mejor artista de su familia.

Alec.

¿Y el político que es todo un artista?

Alfonsito.

El peor chasco de su vida.

No pude aprender a bailar.

Su primer carro.

El Dodge Dart de mi hermano Eduardo.

¿Tiene sentido comprar uno en Bogotá?

Mejor espero el metro.

¿A qué le gustaría ponerle pico y placa?

A las peroratas ofensivas.

El hueco más grande que tiene la ciudad.

El hueco social.

¿Cómo será recordada la actual administración de Bogotá?

La que consolidó a Bogotá como la capital de los derechos.

¿Y que su esposo anda en campaña para el Senado?

Con eso buscan golpearme mis críticos. Pregúntele a él. Lo que sí sé es que ha sido elegido nueve veces concejal por Bogotá.

¿Quién manda en Bogotá?

Un alcalde de la izquierda democrática.

¿Qué miembro de la coalición es el que más pide puesticos?

Parejitos.

¿Última palabra?

Si tienes algún enemigo, destrúyelo con un abrazo.

Quién hace el mercado, ¿usted o Carlos Romero?

Juntos.

Y cómo es eso de ser esposa de un sindicalista.

Esposa de un revolucionario. Este es un matrimonio dialéctico, mas no antagónico.

Y si hay diferencias, ¿instalan mesa de concertación y todo?

No. Mesa de concretación.

¿Cuántos amigos perdió por decidirse a vivir con él?

Amigos, ninguno. Envidiosos, muchos. Pretendientes, algunos.

¿Aún recoge gatos callejeros?

Desde siempre. Uno se llama Pepe y, el más reciente, Atarbán.

¿Cuál es el animal político al que no llevaría a su casa?

Al camaleón.

¿Fuma?

De cuando en cuando, pero a escondidas de Romero.

Lo que más recuerda de su tío Alfonso López Michelsen.

Su mano siempre solidaria.

La música que más le gusta bailar.

Si pudiera, el vallenato.

Una época difícil de su vida.

El exilio.

¿Qué tiene de “niña bien”?

Los modales.

¿Y ahora sí la quieren en la Policía?

Cada día más.

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