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Un drama sin historia de amor

Apartes de las notas al programa que se entrega en las salas de Cine Colombia.

10 de octubre de 2014 – 09:40 p. m.
Anna Netrebko (soprano) interpreta a Lady Macbeth. / Cortesía
Anna Netrebko (soprano) interpreta a Lady Macbeth. / Cortesía

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Macbeth fue la décima ópera que compuso Verdi y la primera de ellas que se basó en un drama de Shakespeare. “Es uno de mis poetas favoritos”, decía, y sin embargo, nunca antes había tratado de armonizar su música con la poesía del escritor inglés. La concibió en medio de la época que él mismo denominó en una carta los “años de esclavitud” (anni di galera), que transcurrieron entre 1843 y 1850, en los que produjo doce óperas —nunca en su vida compuso a un ritmo tan intenso— apremiado por estrenos a corto plazo, involucrado en ensayos extenuantes, sujeto a arduas negociaciones con los empresarios y sacudido por el vaivén de los triunfos y los fracasos. Entre tanto, su fama se incrementaba y sus finanzas gozaban de la buena salud que a veces le faltaba a su organismo fatigado. En esos años llegó a saturarse del arte que lo haría transcender, a pensar que sólo encontraría alivio “cuando termine con esta carrera que aborrezco”. Los estudiosos de Verdi coinciden en afirmar que esta ópera, con su intensidad dramática, muestra el camino que transitará el compositor en el futuro y que lo llevará a alcanzar su plenitud en años posteriores.

El estreno del 13 de marzo de 1847, en Florencia, estuvo acompañado por el éxito. A pesar de la gran acogida inicial de Macbeth, la ópera no logró ganarse un lugar en el repertorio habitual. Porque quería a su criatura, Verdi hizo una revisión en 1865 para rescatarla y la presentó en la Ópera Lírica de París, con pobres resultados. Después de décadas de oscuridad, Macbeth comenzó a ser restablecida en las compañías de ópera desde la primera mitad del siglo XX, y es precisamente la versión de París, aunque cantada en italiano, la que suele representarse.

La historia ocurre originalmente en el siglo XI entre Escocia y la frontera con Inglaterra, pero en esta producción del Met se trasladan los hechos a una guerra indeterminada del siglo XX. La obra de Verdi extrañó a los amantes de la ópera de su tiempo porque no hay en ella la trama de una historia de amor, y a cambio se centra en la psicología de la pareja principal, que es conducida a la destrucción por la ambición de poder. La obra también sorprendió por la clara intención que tuvo Verdi de poner la música al servicio de la acción dramática. Así, dentro de la rica partitura orquestal que compuso, caracterizó las figuras del mal con pasajes armónicamente audaces, que suenan turbios y oscuros, y a las figuras bondadosas las relacionó con una armonía más transparente y tradicional. El dúo de los protagonistas del acto I y la escena de sonambulismo de Lady Macbeth en el acto IV contenían, a juicio de Verdi, el corazón dramático de la obra.

En sus tumultuosos “años de esclavitud”, un Verdi hastiado de su trabajo expresó el deseo de terminar su carrera de compositor en 1848. ¿Se lo pueden imaginar? Aún le faltaban más de cincuenta años por vivir y más de una docena de óperas por componer.

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